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LAS MADRES MOZAS: DRAMÁTICO INCREMENTO DE EMBARAZOS ADOLESCENTES Carmen Murillo .- El embarazo adolescente aumentó poco más de 100 por ciento de 2002 a 2008, eso lo sabe y vive Yuritcé, Loreni que están “jugando” a las muñecas; Alejandra que abortó, y Melisa que ve su vida trunca al dejar la escuela para mantener a su hijo. Estas jóvenes son parte de los números fríos, de las poco más de 12 mil adolescentes que están siendo madres en Sinaloa al año, sólo que ellas sí sienten y sufren al transitar por la etapa más difícil de sus vidas. Las marca para siempre. Sobre todo, enfatizan Favela Heredia, González Beltrán y el psicólogo especialista en temas sexuales, Eduardo Vázquez Perea, por los datos de abortos que no entran a la estadística, y el problema psicosocial y económico que generan.
Madres que lloran como niñas
Cada día es más frecuente que lleguen a hospitales jóvenes entre nueve y 19 años a parir, sin el adecuado control prenatal, sin el deseo de ser madres, lo que hace que se complique el trabajo de parto, ya que ni su cuerpo ni su estado emocional van en condiciones óptimas. “Una joven adolescente”, dice González Beltrán, “no tiene preparado todo su cuerpo para ser madre, agréguele que el plebe las deja, no se casan muchas veces, son madres solteras, realmente una pareja de 13 a 16 y 17 años no quiere casarse, se casan a fuerzas, o van abortar. “Y aparte es más frecuente se le haga cesárea, porque llora mucho, no quiere pujar, tiene problemas emocionales, puede parir, pero a veces la inmadurez que tiene emocional no la deja; tiene problemas con su familia, su papá o mamá no le hablan”. González Beltrán y Heredia coinciden en que las madres adolescentes son más proclives a morir en el parto, el bebé tiene más riesgo de malformaciones o de morir, todo porque no saben usar anticonceptivos. Y el resultado es que la mayoría son embarazos no deseados y a la hora de presentarles el bebé su reacción es de rechazo, la mayoría de las veces, coinciden los especialistas.
URGE UNA EDUCACIÓN SEXUAL
Si bien el jefe de Salud Reproductiva de la Secretaría de Salud, Manuel González Bon, dice que Sinaloa está por debajo de la media nacional en la tasa de fecundidad, al tener 2.01 hijos por mujer, admite que no han logrado bajar los índices de embarazos adolescentes. Reconoce que este es un problema convertido en prioritario para los servicios de salud, cuya consecuencia es multifactorial, porque los métodos de planificación ahí están y el promedio de escolaridad está por arriba del promedio general. El gran promedio de madres está entre los 25 y 30 años, no hay un crecimiento abrupto de la población, pero sí hay una situación de reemplazo, en el que la mujer es madre a más temprana edad, y están tratando de atacar el problema con información en prepas y farmacias, explicó. El ginecólogo del HC y el psicólogo de la UAS afirman que es muy deficitaria la educación sexual que se da y la solución no es reprimir a los jóvenes, además de que la campaña de mamelucos en escuelas no es completa e inclusive puede propiciar el deseo de ser madre. Tampoco es una opción aprobar el aborto, porque no se trata de hacer legrados y dejar daños psicológicos en niñas o que traigan hijos no deseados, sino evitar el problema con educación y programas sociales, y con información sobre métodos anticonceptivos.
Lo que los padres saben
La mayoría de los jóvenes de prepa tienen relaciones sexuales, lo están haciendo después de los 13 años. Favela dice que es el 50 por ciento, mientras que González Beltrán se va al 80 por ciento, lo nieguen o no los jóvenes, incidencia que está creciendo en secundaria. Para ambos, junto el sicológico el problema no es que tengan vida sexual activa, sino que salgan embarazas y se estén contagiando de enfermedades como sida, clamidia, sífilis, gonorrea o hepatitis. Las causas, coinciden, son varias. No hay suficiente información sexual desde la primaria. El Estado, la familia ni la SEP están brindando una real educación sobre el tema, y la poca información que hay llega tarde. “No veo cierta liberación sexual”, dice el psicólogo,” lo que pasa es que se maneja una triple moral, porque muchas muchachas desde secundaria, prepa, ya inician su relación sexual, pero lo hacen a escondidas, no lo asumen abiertamente. “Lo que veo es que los padres y abuelos crían a los hijos de sus hijos, creando una confusión generacional, a veces la hija le regala el hijo a la madre, entonces el hijo viene siendo como su hermano…”.
Entre el premio y el castigo
Loreni, Yuritcé, Alejandra y Melisa son cuatro adolescentes con caminos distintos. No se conocen, pero las une el embarazo no deseado a sus escasos 15 y 16 años. Las cuatro tuvieron su primera experiencia con su primer novio y sin protección alguna. Se dejaron llevar por el momento, por lo que sentían por el novio o “marido” como una de ella le decía al galán, y obtuvieron un “premio”, o un castigo. Ni siquiera conocían bien su cuerpo. Con las madres no se habla de sexo y en la escuela solo les enseñaron el aparato reproductor que viene en el libro de sexto, sin profundizar en el tema.

Loreni y Yuritcé a los 16 años son madres solteras. Una estudia en la Preparatoria Central y otra en la Flores Magón. La primera al salir embarazada se fue con el novio y con los padres de éste a vivir, y la otra logró que no la corrieran de su casa.
Ambas fueron regañadas por sus padres. Tuvieron que enfrentar a sus compañeros, maestros, los dimes y diretes, las miradas curiosas de los primeros meses. Ir a la escuela con sus panzas abultadas cuando la moda es estar delgada.
A Yuritcé sus padres la querían casar a fuerza, pero su novio, compañero de estudios, huyó. Dejó la escuela y sólo ahora que la bebé tiene varios meses han vuelto a verse y el joven trabaja para mantenerlas, pero suspendió sus estudios.
Recuerda que en un principio era muy difícil acudir a la escuela y no reprobar por los problemas propios del embarazo, pero los superó al nacer la bebé y desde los 20 días la llevó en una canastilla a clases como sucede hasta la fecha.
Sus compañeros la traen de un lado a otro. No le faltan brazos. Sus “tíos y tías” le organizaron una fiesta de bienvenida. Llenaron el pizarrón de pañales, globos rosas y blancos, y regalitos. Ese día no tuvieron clases. Y Loreni Cervantes, con su hijo Joshymar, de 8 meses, encajado en las caderas, cuenta mientras saca una constancia de estudios para inscribirse a la universidad, que ha sido un proceso de aprendizaje muy difícil, pero que su muñeco lo vale todo. “Ahora tengo 17 años, pero venía a la escuela embarazada. Al principio no lo podían creer, pero ya aquí está mi muñeco. El papá ya no vive conmigo porque no le vi ganas de querer sacar adelante al niño, me regresé a mi casa en cuanto nació”. Loreni cuenta que para mantener al bebé ha trabajado en varias partes desde la Parisina, pero se acaba de salir de trabajar para correr los trámites de egreso de la prepa con promedio de 9 y fracción, y estudiar Comunicación en la Universidad de Occidente, con el apoyo de sus papás. Esto, explica Benicia Chaparro, orientadora de la Preparatoria Sandino, de la UAS -donde en 2007 se registraron 27 jóvenes embarazadas-, es por falta de educación sexual en la familia y escuela.
Afirma que en general la niña más tímida, es la que se embaraza, por lo que se está tratando de informarlas sobre esta problemática, su sexualidad y métodos anticonceptivos, pero esto es reciente.
POR EL SABOR DE UN BESO
Pero esa no fue la suerte que corrió Alejandra, quien prefirió abortar a sus 16 años antes que decirle a sus papás que estaba embarazada, y con la ayuda de su hermano mayor pagó 12 mil pesos en una clínica privada para que le hicieran un legrado.
Esta pequeña habitante de la colonia Chapultepec, cuyos padres son del Opus Dei, se vio tan mal en el legrado que se enteraron sus papás. Su hermano se les tuvo que contar, ya que permaneció tres días internada y luego fue enviada a terapia psicológica. Esta ha sido la suerte de Loreni y Yuritcé y Alejandra, pero no la de una niña de 14 años de El Cubilete que fue expulsada de la Secundaria General Lázaro Cárdenas por salir embarazada; una vivencia similar tuvo otra joven de una secundaria de Escuinapa. En ambos casos intervino la Comisión Estatal de Derechos Humanos y envió a los directores una medida cautelar para que se les restituyera su derecho a la educación y no fueran discriminadas.
Pero la ignorancia, discriminación y falta de información también llega a las autoridades educativas de los planteles: en 2006 una niña de 13 años fue expulsada durante dos meses de la Escuela Secundaria Técnica # 1, conocida como la ETI 1, sólo por besarse con el novio. La CEDH intervino para que se garantizaran los derechos de la niña a la educación, pero otras veces la autoridad ni se entera y son expulsadas con la sola presión, ya sea por embarazarse o besarse con el novio o novia.
Óvulos fecundos
En el 2002 el embarazo adolescente era del 12 por ciento del total de partos. Actualmente es de alrededor del 30 por ciento.
En el 2007 se registraron en Sinaloa 46 mil nacimientos, de los cuales, 12 mil 420 fueron de madres entre los 9 y 19 años.
El gran promedio de embarazos se registra entre los 25 y 30 años de edad.
Las madres sinaloenses en promedio tiene 2.01 hijos. Cuando los jóvenes usan algún método anticonceptivo, optan en un 50 por ciento por el condón y el otro 50 por la píldora de emergencia. La píldora de emergencia o del día siguiente tiene un margen de falla de entre 25 y 35 por ciento. Cerca del 80 por ciento de los estudiantes de prepa tienen relaciones sexuales; buena parte inician en secundaria. Cerca del 80 por ciento de las adolescentes embarazadas no desean al hijo. A la hora del parto, una mujer tiene el doble de probabilidad que se le haga cesárea si es adolescente. Solo en sus clínicas la Secretaría de Salud en 2007 registró mil 971 abortos, dentro de los permitidos por ley. Los métodos anticonceptivos son las pastillas, el DIU, parches, dispositivos, anillos vaginales, el ritmo y el condón femenino.


Río Doce | Carmen Murillo

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Las Madres Mozas

Dramático incremento de embarazos adolescentes