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HGC en la Prensa
En Sinaloa se ha avanzado significativamente en la cultura de donación de órganos, y en los últimos años se ha situado en los primeros planos en el ámbito nacional.

Sin embargo, aún hay situaciones de diversa índole que impiden concretar una cantidad importante de trasplantes, y pacientes, principalmente con insuficiencia renal, mueren sin recibir el órgano que esperaban.


En Sinaloa sólo el Hospital General en Culiacán realiza trasplantes de órganos, el Issste lo tiene en proyecto y el IMSS tuvo un programa pero lo eliminó.


Es precisamente el IMSS la institución que tiene mayor cantidad de pacientes con insuficiencia renal, pero ahí sus oportunidades de recibir un trasplante son nulas y se mantendrán únicamente en hemodiálisis hasta el final.


Limitantes. César Guadalupe López Arredondo, presidente de la agrupación Renovación de Vida, que promueve la donación de órganos, consideró que en Sinaloa hay condiciones para tener un mejor panorama en esta materia.


Manifestó que para ello es necesario que el IMSS reanude su programa de trasplante de órganos y que el Issste logre el proyecto que tiene.


Reconoció que la situación presupuestal en ambas instituciones es difícil, pero de otra forma no cumplen con brindar al paciente la atención que requiere.


López Arredondo dijo que cada vez son más los pacientes que demandan un trasplante y el Hospital General no puede solo con esta carga.


Por parte de la institución que representa, podrían empezar a promover amparos contra el IMSS e Issste por no contar con un programa de trasplantes.


Existe el antecedente de una persona en Jalisco que interpuso un amparo y logró que el IMSS hiciera todo lo necesario para que recibiera su trasplante.


"Los pacientes requieren un tratamiento médico que es factible y la institución está obligada a prestarlo, si no lo tienen pueden subrogarlo, pero no pueden desentenderse de dar atención", dijo.


Pacientes de estas instituciones que pueden pagar un trasplante lo buscan en el Hospital General, y los que no, están condenados a morir.


Otras limitantes son la falta de disponibilidad de personal médico calificado para realizar trasplantes, falta de recursos para la adecuada transportación y apoyo logístico para trasplantes.


También hay carencia de atención a las emociones de los familiares involucrados en el proceso de trasplante de órganos.


Medicamento.

Pero también los pacientes ya trasplantados se enfrentan al problema que instituciones como el Issste les brindan inmunosupresores en genéricos intercambiables que no cumplen con la calidad requerida.


Solamente el IMSS proporciona el medicamento de patente que realmente ayuda al paciente a no rechazar el injerto.


Actualmente una buena parte de los pacientes trasplantados tienen que adquirir los inmunosupresores para evitar consumir los genéricos.


A principios del año 2000 se dio una reforma a la Ley General de Salud que redujo los derechos de patente de 10 a cinco años.

Así se empezó a fabricar inmunosupresores genéricos y a distribuirse entre los derechohabientes.


En Sinaloa, tres personas perdieron su injerto por consumir los genéricos intercambiables.


Donación. Pero más allá de los problemas que impiden un mayor número de trasplantes y de las dificultades que pasan quienes ya han recibido un trasplante, es necesario como ciudadanos reflexionar en la posibilidad de convertirse en donadores.


El trasplante de órganos, tejidos y células, se presenta como una alternativa terapéutica para aquellos pacientes con padecimientos cuya consecuencia es la insuficiencia irreversible de algún órgano o la disfunción de algún tejido.


En algunos casos, es la única alternativa terapéutica para conservar la vida.


Los trasplantes sólo pueden realizarse gracias a la solidaridad de aquellos que donan sus órganos de manera altruista y voluntaria, ya sea en vida o al morir.


Quienes deseen donar sus órganos al momento de su muerte, deben estar convencidos que donar es un acto de buena voluntad y mediante el cual se da vida a otras personas.


Hay que platicarlo con los familiares más cercanos, porque al momento de su muerte serán ellos los que tomen una decisión.


También se puede manifestar la decisión a través de una tarjeta de donación voluntaria de órganos y tejidos que se puede encontrar en el sitio de internet: www.cenatra.gob.mx.


Órganos. Si una persona pierde la vida por paro cardiorespiratorio, únicamente podrá donar tejidos como: hueso, piel, córneas, tendones, cartílago y vasos sanguíneos.


Si una persona pierde la vida por muerte cerebral: podrá donar órganos (corazón, pulmón, hígado, riñones, páncreas) y tejidos.

La donación puede realizarse en vida y después de la vida.


En vida pueden donar los hombres y mujeres mayores de edad que se encuentren en buen estado de salud.


En casos de donación de médula ósea se aceptan menores de edad, siempre y cuando, sus padres o representantes legales del menor otorguen su consentimiento expreso.


Después de la vida se considera potenciales donadores a los mayores de 2 meses, y la donación dependerá de la valoración que realicen los médicos y la causa de la muerte.


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Urge concretar más trasplantes de órganos 
En Sinaloa se ha avanzado en cultura de donación de órganos, pero aún hay limitantes