Distracción Mandibular
Los niños que nacen con malformaciones craneofaciales pueden presentar diversos problemas funcionales que ponen en riesgo su vida.
¿Cuáles
son los antecedentes de este procedimiento?
La distracción se originó hace muchos años en
Rusia por el Profesor Ilizarov, para resolver fracturas en las piernas
en las que faltaba un pedazo de hueso y de tejidos blandos. Consistía
en cortar la pierna más arriba, se colocaban unos clavos y
poco a poco se iba alargando el hueso, de tal manera que el defecto
se corregía, el hueso se unía sin necesidad de poner
injertos. Desde hace unos 8 o 10 años empezamos a utilizar
esta técnica en los huesos de la cara. Los principales grupos
médicos que empezaron a hacer distracción mandibular
fueron el de Joseph McCarthy en New York University y en México,
nosotros, los doctores Fernando Molina y Fernando Ortiz Monasterio.
En honor a la verdad, nuestra experiencia es la más grande
del mundo, con más de doscientos casos hasta el momento. Hemos
tenido una experiencia enorme en alargar la mandíbula, en asimetrías
faciales y en otras malformaciones.
¿En
qué consiste el procedimiento?
En principio, la técnica consiste en hacer una operación
pequeña dentro de la boca, cortando de una manera incompleta
la corteza de la mandíbula (corticotomía) y se coloca
a través de la piel un clavo por delante y otro por detrás
de la corticotomía. Estos clavos, que quedan por fuera de la
piel, los juntamos con un tornillo al cual se le da vuelta para ampliar
la mandíbula 1 milímetro por día.
¿Qué
problemas pueden tratarse con esta técnica?
La hemos utilizado en cientos de casos de niños que presentan
asimetrías de la cara, de las órbitas o del cráneo.
Un caso muy particular es el de los niños que nacen con mandíbulas
chiquitas, es un padecimiento conocido como síndrome de Pierre-Robin,
que se caracteriza por una mandíbula chica y habitualmente
una hendidura en el paladar (paladar hendido). A estos niños
se les va la lengua hacia atrás, porque los músculos
del piso de la boca que sostienen la lengua, se insertan en la mandíbula,
por lo que, si son colocados boca arriba pueden ahogarse. La severidad
del problema varía de uno a otro caso, pero en un caso muy
grave el niño debe permanecer intubado para poder respirar,
e inclusive, si no se les practica una traqueostomía, pueden
llegar a morir.
Otros niños, presentan problemas respiratorios,
de deglución o de reflujo que los hacen vivir en una tortura
y en un riesgo constante de broncoaspiración y dificultades
respiratorias. Estos problemas se pueden resolver desde que son recién
nacidos con este tipo procedimiento. Se les practica la distracción
mandibular y en 15 días se logra alargar la mandíbula
15 milímetros con lo que queda resuelto su problema para siempre.
Generalmente la distracción mandibular permanece unas 4 a 7
semanas como un periodo de consolidación y posteriormente retiramos
los clavos.
En niños mayores de 2 a 4 años que presentan apnea de
sueño, ronquido u otros problemas respiratorios que alteran
su crecimiento, desempeño escolar, también utilizamos
esta técnica.
Hemos tenido pacientes que han sido sometidos a una traqueostomía
y que han vivido por años así, al alargarles la mandíbula
corregimos su problema y podemos cerrar la traqueostomía.
Podemos tratar de esta manera muchas malformaciones del esqueleto
facial.
¿Qué
pasa si no se corrige la malformación?
En muchos casos, el hecho de nacer con la mandíbula chiquita
es un problema de vida o muerte. En otros, es motivo de muchos trastornos
funcionales como infecciones de repetición, o incluso broncoaspiración.
Los que tienen periodos de apnea durante la noche pueden llegar a
tener 6 o 7 períodos de más de 12 segundos; esto altera
su crecimiento y su desempeño escolar.
¿Cómo
es el procedimiento?
No se requiere ninguna preparación especial, solo se verifica
la hemoglobina por medio de análisis. Previamente practicamos
estudios de reflujo, de deglución y polisomnografía
lo cual nos permite evaluar el problema antes y después del
tratamiento. El Hospital Angeles cuenta con todo el equipo necesario
para realizar los estudios del sueño que son necesarios.
Algunos de estos niños presentan un mal estado
nutricional, por lo que les proporcionamos algunas sustancias nutritivas
por medio de una sonda.
La operación se realiza bajo anestesia general, para lo cual
contamos con la participación de un anestesiólogo pediátrico.
La operación se hace por dentro de la boca, quedan dos clavos
salidos de cada lado de la mandíbula. El paciente sólo
permanece un día en el hospital. Después serán
los padres los encargados de dar una vuelta al tornillo diariamente.
Semanalmente lo revisamos y cuando la mandíbula ha alcanzado
el tamaño requerido, se detiene el proceso de alargamiento
y solo se dejan los clavos por un periodo de consolidación,
como mencioné anteriormente.
¿Cuánto
dura el tratamiento?
Generalmente los recién nacidos que operamos, se encuentran
en terapia intensiva desde que nacen, ya que es necesario intubarlos
para evitar que mueran. Alrededor de 10 días después
de alargarles es posible quitarles el tubo y pueden irse a su casa.
En casos menos severos, los hospitalizamos un día antes de
la operación y la recuperación se lleva a cabo en su
casa. El tiempo total del procedimiento puede variar, pero en promedio
son dos semanas de distracción y 4 a 6 semanas de consolidación.
¿Es
doloroso?
Duele muy poco, generalmente no utilizamos analgésicos. Muchas
veces los padres dan la vuelta al tornillo cuando el niño está
dormido y ni siquiera despierta. Usamos antibióticos profilácticos,
aunque es muy raro que se presenten infecciones.
¿Quedan
cicatrices?
Los clavos dejan unas pequeñas cicatrices en la piel que con
el tiempo van desapareciendo, y no es necesario corregirlas. Además
es una cicatriz mínima en comparación al problema tan
grande que presentaban antes de la distracción. No queda cicatriz
quirúrgica porque operamos por dentro de la boca.
¿Cuál
es la incidencia de este tipo de malformaciones congénitas?
De acuerdo a las estadísticas, el Síndrome de Pierre
Robin afecta aproximadamente a uno de cada 7 mil recién nacidos.
Las microsomias semifaciales, que son las asimetrías de la
mandíbula, a uno por cada 5 mil. Este procedimiento puede aplicarse
en distintos problemas: en las órbitas, en los huesos del cráneo,
en los pómulos. Pero estos casos no son tan críticos
como los de los pequeñitos con Pierre Robin, ya que si no se
corrige el problema, es necesario recurrir a la traqueostomía
para que puedan sobrevivir.
¿En
los adultos se obtienen buenos resultados?
Sí, hemos operado adultos que habían vivido 20 años
con una traqueostomía con excelentes resultados. También
hemos corregido asimetrías en la mandíbula en adultos
hasta de 54 años.
¿Cómo
se corregían estas malformaciones anteriormente?
Había otros tratamientos quirúrgicos pero muy invasivos
y con pocas posibilidades de éxito. Cortar un hueso, operarlo
y tratar de alargarlo es hasta cierto punto fácil, pero los
tejidos que lo cubren, los músculos, los nervios, las arterias,
las venas y la piel no responden de la misma manera, por lo que los
resultados eran muy limitados. En cambio, este procedimiento lo hace
poco a poco, un milímetro diario, permitiendo al hueso formar
nuevo hueso. Esto es ingeniería tisular. Si cortamos la piel
se forma cicatriz, mientras que el hueso hace nuevo hueso de la misma
calidad.