Disfunción Sexual en la Mujer
La sexualidad es parte fundamental en la relación de pareja, es la puerta de entrada al conocimiento de sí mismo y del otro. En ocasiones la respuesta sexual en la mujer puede verse alterada por distintos factores impidiéndole disfrutar de la intimidad con su pareja.
¿Qué es la frigidez?
Frigidez es un término conocido tanto por hombres como por mujeres, pero que ya no se utiliza para hablar de las disfunciones sexuales, porque además de que es despectivo, es un término que se refiere a una disfunción global y las mujeres no necesariamente tienen disfunciones globales.
Digamos que la
disfunción sexual no es más que un síntoma de
algo que está pasando. Así como la punta del iceberg,
y la problemática oculta puede ser enorme, muy compleja. Por
eso las soluciones no son sencillas, no se trata de dar recetas de
cocina como: prueba con otra pareja, haz otras cosas o renuncia a
la vida sexual.
Como se trata de un síntoma, así como la fiebre, tenemos
dos vías: o tratamos la fiebre y damos un antipirético
o buscamos la causa de la fiebre. Esto pasa con las disfunciones sexuales
por lo que hay que estudiar qué hay detrás del síntoma.
¿Cómo
se clasifican las disfunciones sexuales en la mujer?
Según la clasificación de Helen Kaplan las fases de
la respuesta sexual son:
En base a esta
división es como se clasifican las disfunciones sexuales. Una
mujer puede tener alteraciones del deseo; o alteraciones de la excitación,
que son los problemas de lubricación; o bien del orgasmo; o
tener alteradas todas las fases, por lo que hablaríamos de
un trastorno global de la respuesta sexual, es decir, una disfunción
global. En cada caso el tratamiento es diferente.
Además primero debe evaluarse si se trata de una disfunción
primaria o secundaria, es decir, si la mujer ha presentado siempre
el problema o si la disfunción surge como consecuencia de otro
problema.
Disfunciones del deseo. La más frecuente es el trastorno del deseo sexual hipoactivo lo que equivale a un decremento del deseo. La causa número uno de este problema es la depresión. Se ha comprobado que la prevalencia de depresión en las mujeres es muy elevada y conforme las actividades de la mujer han ido cambiando, en la medida que se ha vuelto más independiente y productiva, los niveles de depresión han aumentando. Muchas veces uno de los primeros síntomas de la depresión es una baja del deseo.
Disfunciones de la excitación. Los problemas de la excitación son principalmente por falta de lubricación. Es importante situar en qué etapa de la vida está la mujer, porque si está cursando el climaterio o la menopausia, su problema de lubricación seguramente es secundario a la baja de hormonas y con una substitución hormonal y utilizando algunas cremas locales se soluciona el problema. Si está cursando en otra etapa de la vida que no sea el climaterio ni la menopausia, se deben buscar las causas de este trastorno de lubricación, que en la mayoría de los casos son psicológicas.
Disfunciones
del orgasmo. Entre los trastornos del orgasmo está la anorgasmia
que es la incapacidad de la mujer para lograr un orgasmo, aun con
la estimulación adecuada (excitación).
También se incluyen el vaginismo y la dispareunia.
El vaginismo es una contractura involuntaria de los músculos
que rodean a la pelvis durante la relación sexual.
La dispareunia es cuando esta contractura va acompañada de
dolor.
El vaginismo en el 99.9% de los casos es psicológico y la dispareunia
puede ser causada por irritaciones, infecciones, traumatismo o por
alguna cirugía. Si no hay algún antecedente de una causa
orgánica que justifique el dolor, entonces podríamos
considerar la posibilidad de que el origen sea psicológico.
Cuando se presenta un problema físico la mayoría de las mujeres acuden en principio con el ginecólogo. Por fortuna, los ginecólogos están cada día más sensibilizados con las disfunciones sexuales. Anteriormente algunos médicos operaban a las pacientes para solucionar este tipo de problemas, pero si se trata de una contractura involuntaria, una cirugía no les va ayudar en nada. Lo más importante es que distingan la contractura y aprendan a relajarse.
Causas psicológicas: Dentro de las causas psicológicas hay varios aspectos: unos son los problemas intra psíquicos, es decir, los problemas de la propia mujer. Estos se pueden subdividir en:
Concientes: como su nombre lo indica son los que están cercanos a la conciencia. Por ejemplo, si la mujer está teniendo relaciones sexuales y pensando en que hay que pintar el techo, o que los niños van a venir a tocar, lo que hace es bloquear la respuesta sexual y por supuesto va a tener una alteración en la fase de excitación o en la de orgasmo. Esos mecanismos son concientes porque cuando interrogo a mis pacientes acerca de cómo es su relación sexual, ellas mismas se dan cuenta de que están pensando en otra cosa y cualquier pensamiento que no tenga que ver con el pensamiento erótico bloquea la respuesta sexual y el resultado será una disfunción.
Inconcientes: Son los que no están cercanos a la conciencia; son aspectos que no tenemos en claro que nos están pasando. Lo más frecuente es que sean provocados por una educación rígida, donde la sexualidad es como un tabú, como algo malo, o algo sucio. Todo eso nosotros durante la infancia lo vamos absorbiendo y a veces no es tan explícito, sino que se percibe a través de actitudes de los papás, de los hermanos, de la familia en general. Estos mensajes se quedan grabados en la memoria y a la hora que hay que ejercer la sexualidad, se activan y en algún momento nos damos cuenta de que tenemos ideas totalmente erróneas acerca de la sexualidad. Durante las terapias, estos mecanismos inconscientes se irán haciendo concientes y así se pueden buscar caminos para solucionar el problema.
Otra causa muy
frecuente son los problemas con la pareja.
Uno muy frecuente son las "cuentas pendientes"; cuando se
van guardando todos los problemas y cada vez que hay alguna situación
difícil y comienza una discusión, se recuerdan los problemas
del pasado. Se ha visto que estas cuentas pendientes son uno de los
factores que bloquea el funcionamiento sexual.
También las luchas de poder constituyen un conflicto, sobre
todo con estos cambios en los roles que ya no están tan estereotipados
y tanto el hombre como la mujer pueden realizar la misma actividad.
Cuando los dos son profesionistas, la competencia sobre quién
gana más, quién se siente más satisfecho por
su trabajo, o si alguno no tiene trabajo, puede provocar como síntoma
la disfunción sexual.
Los choques en la educación también son motivo frecuente
de conflictos. Existen en la sociedad mensajes de doble moral que
tanto hombres como mujeres absorben. Aunque parezca difícil
de creer hay muchos hombres que ubican a su mujer en el papel de mamá
y ama de casa y no como su compañera sexual, les parece difícil
separar una imagen de la otra que tiene que ver más bien con
las mujeres "malas".
¿Cómo
debe tratarse una disfunción sexual?
Lo que es importante es detectar primero de qué tipo de disfunción
se trata: si es una disfunción global, si es una disfunción
parcial, primaria, o secundaria.
Hay que hacer una historia clínica para saber si hay factores
orgánicos que estén incidiendo en esta disfunción.
Por ejemplo la depresión que mencioné anteriormente.
Es una posibilidad que siempre se debe de considerar si alguien tiene
problemas de deseo. Otro factor que lo puede desencadenar es la presencia
de un tumor cerebral; uno de los primeros datos que suele dar un prolactinoma
es disminución del deseo. Otra situación puede ser cuando
una mujer tiene un antecedente de alguna enfermedad como la diabetes.
En este caso es frecuente que tenga alteraciones sexuales y se debe
diferenciar si son complicaciones de la enfermedad como podría
ser una neuropatía o una vasculopatía, es decir que
tenga una alteración en la conducción nerviosa o en
las arterias o vasos, que pueda estar provocando una disfunción
sexual. Por esto es muy importante hacer una serie de exámenes
para saber a qué nos estamos enfrentando.
En un estudio que realicé en pacientes diabéticas en
el Hospital de Nutrición, encontramos que las disfunciones
sexuales no eran propiamente una consecuencia de su enfermedad, sino
que estas mujeres ya las presentaban. De alguna manera había
factores psicógenos por los que ellas ya tenían la disfunción
y cuando se desarrolló una enfermedad física, las complicaciones
agravaban el problema. Además el hecho de estar enfermas generaba
rechazo por parte de sus parejas, (esto es frecuente en medios socioeconómicos
bajos) y esto provocaba en ellas una baja autoestima, factor que repercute
en el funcionamiento sexual. Estas mujeres pocas veces piden ayuda,
piensan que todo es parte de su enfermedad y prefieren cancelar por
completo su vida sexual.
Una vez valorada la disfunción si se trata de un problema orgánico,
alguna enfermedad o si está cursando la menopausia y sus niveles
hormonales están alterados, se le da el tratamiento necesario.
Otra situación que hay que tomar en cuenta es que hay muchos
medicamentos que interactúan con la respuesta sexual, por lo
que es importante saber qué tipo de medicamento está
tomando y si puede ser sustituido por otro que no tenga repercusiones
en el funcionamiento sexual.
Cuando ya se descartó toda posibilidad orgánica comenzamos
a considerar el aspecto psicológico. Se busca identificar cuáles
son las causas psicológicas, si se trata de una situación
conciente o inconsciente o si la relación de pareja está
pasando por momentos difíciles. Conociendo el origen podemos
empezar a dar un tratamiento.
¿Con
quién debe acudir una mujer que sufre disfunción sexual?
Como mencionaba, las mujeres acuden en primer término al ginecólogo
y él les recomienda acudir con un sexólogo. El sexólogo
tiene los elementos para dar terapia sexual. Algunos sexólogos
son médicos, por ejemplo son médicos psiquiatras y luego
tienen una especialidad en sexología, como es mi caso. Por
esta razón yo puedo ver los aspectos médicos, los aspectos
psiquiátricos como sería una depresión, ansiedad
o algún trastorno psicótico y dar el tratamiento psiquiátrico
necesario y dar la terapia sexual que se requiera. Hay terapeutas
sexuales que no tienen la formación de médico, sino
que son psicólogos y se apoyan en los médicos y en los
psiquiatras.
¿Cuánto
tiempo requiere un tratamiento de este tipo?
Podríamos hablar de un promedio de 6 meses a un año
de acuerdo a lo complicado del caso.
Si los factores intra psíquicos (los que están lejanos
a la conciencia) son muchos, habrá que trabajar en ellos y
puede alargarse el tratamiento.
En cambio hay casos no tan complicados que logramos solucionar en
menos tiempo.
¿Qué
le recomendaría a una mujer que siente que está teniendo
problemas sexuales?
Primero que reconozca que tiene un problema que es el síntoma
de algo que está pasando en ella o en su pareja. Necesita investigar
qué es lo que está sucediendo y buscar ayuda pronto.
Muchas mujeres por pena, dejan pasar el tiempo y en ocasiones su problema
se soluciona, pero su relación de pareja se deterioró
al grado de no tener solución. Para la disfunción hay
solución, así que no hay pretextos para no acudir al
médico.
¿A
qué edad son más frecuentes los problemas de disfunción
sexual?
No hay una edad determinada. Algunas mujeres jóvenes presentan
problemas al inicio de su vida sexual. Otras ya mayores pueden presentar
alguna disfunción cuando surgen dificultades de pareja, o como
consecuencia de algún padecimiento o algún evento fisiológico
normal como sería la menopausia y el climaterio.
El pensar por ejemplo que a las mujeres menopáusicas ya están
grandes y deben cancelar su sexualidad, es completamente falso. Las
mujeres pueden seguir disfrutando su sexualidad hasta el día
en que se mueran.
Una situación grave es que la esperanza de vida es mayor en
las mujeres que en los hombres, por lo que de pronto hay muchas mujeres
que quedan viudas y creen que ahí debe terminar también
su vida sexual. Es importante que de alguna manera canalicen su sexualidad,
que no se cierren a la posibilidad de tener una nueva pareja. El hecho
de decir que porque ya están en la tercera edad no pueden tener
una vida sexual, es una mentira. Ejercer la sexualidad no es solamente
el acto mecánico, el acto fisiológico, sino estar rodeado
por una serie de situaciones que tienen que ver con la ternura, el
afecto, la cercanía; todo lo que implica la intimidad.
¿Cómo
puede prevenirse la disfunción sexual?
Es muy importante que las mujeres tengan una conciencia de su cuerpo
y aprendan a conocerlo completamente. Vivimos en una sociedad en la
que la educación sexual se enfoca de forma muy distinta hacia
los hombres y hacia las mujeres; el niño tiene los genitales
a la vista y en nuestro entorno cultural al niño se le aplaude
la erección desde que es chiquito, a los papás les parece
muy gracioso que cuando le cambian el pañal se hace pipi o
cuando el niño se está descubriendo y se ve en el espejo.
Por esta razón los hombres integran muchísimo más
sus genitales como parte de su cuerpo; en primera porque están
visibles y en segunda porque nuestra sociedad parece darle muchísimo
valor a la erección.
En cambio, en las mujeres los genitales no son visibles y por lo tanto
no se pueden integrar. La única manera de verlos es tomar un
espejito y explorarse. Si no se ven, si no hay una cultura que fomente
el conocimiento, el significado de los genitales femeninos se convierte
en algo oculto, misterioso, sucio y que la mujer no percibe como parte
integral de su cuerpo. Sería importante cambiar este enfoque
y que así como los hombres integran sus genitales desde que
son chiquitos, así como un bebé se descubre la mano,
los pies y todo su cuerpo, las mujeres pudieran seguir de esa misma
manera su desarrollo, conocer su cuerpo y explorarse sin que sean
censuradas. Si una mujer no integra sus genitales, no puede imaginarse
cómo son, no sabe qué pasa con ellos y de alguna manera
(por lo que le han contado) siempre espera que la primera relación
sexual sea dolorosa. Si hay un relajamiento de los músculos
no tiene porqué ser dolorosa.
Esto aunado a las expectativas que tiene de la primera vez, de que
va a ver "estrellitas" o juegos pirotécnicos cuando
llegue el momento tan esperado, suele causar decepción en muchas
mujeres. Hay muchas expectativas falsas alrededor de la sexualidad.
Otra de ellas es el tabú de la menstruación, un momento
que es muy esperado tanto por la familia como por la niña,
como si fuera algo mágico que de pronto la convirtiera en un
adulto. Este evento fisiológico no significa que la niña
alcance ya la madurez necesaria para pasar a la siguiente etapa, no
hay que olvidar que hay niñas que empiezan a menstruar a los
10 u 11 años, cuando todavía deberían estar jugando
a las muñecas, y las mamás las quieren hacer crecer
en actitudes. La menstruación no marca el momento para cambiar
a otra etapa de la vida.
Es por esto por lo que muchas niñas odian la menstruación,
por que de pronto pasan a otro status donde "no hay que jugar
con los niños", "ya no debes jugar con las muñecas"
o "hay que sentarse como una señorita". La menstruación
debe explicarse de forma más natural.
Recomendaciones
para los padres sobre la educación sexual de sus hijos?
Primero no hay que cerrar los ojos ante todo lo que estamos viviendo
en cuanto a la revolución en muchos campos, no podemos retroceder
y adoptar la actitud de no hablarles a nuestros hijos sobre las relaciones
sexuales y tratar el tema como si fuera un tabú.
Lo más adecuado es hablar de lo que existe a su alrededor,
explicarles todos los riesgos, todos los métodos de prevención,
todo lo que sea necesario para que estén bien informados. Muchos
padres creen que darles información es como darle pie a que
hagan las cosas, pero no es así, si uno está bien informado
puede tomar mejores decisiones. Además en Internet hay muchísima
información, y en el tema de sexualidad los sitios de pornografía
son los más visitados. La pornografía ilustra, mas no
educa. Los padres deben ir resolviendo dudas para evitar que existan
vacíos de información que los hijos busquen llenar en
lugares inapropiados.
Hay que ir a la par de esa información dando educación.
Lo ideal es irla dando de acuerdo a la edad del niño. Así
como en la escuela de acuerdo a los años escolares se les van
enseñando diferentes temas, así debe de ser la educación
sexual.
Un mito muy común es pensar que en la adolescencia algo mágico
pasa y los adolescentes empiezan a despertar a la sexualidad. Eso
es falso, porque todos, tanto niños como niñas, nacemos
con nuestra sexualidad y desde que somos chiquitos la tenemos presente.
La sexualidad no "aparece" en la adolescencia. Por esta
razón, los primeros educadores deben de ser los papás
y en segundo lugar la escuela. Es una responsabilidad muy grande que
no hay que dejar en manos de otros. Si tienen dudas sobre qué
decirles o cómo explicarles, es mejor contestarles "no
sé, pero voy a investigar", y no "pregúntale
a tu maestra". Creo que los papás son los que deben de
informar. Yo les recomiendo ir contestando las preguntas que el niño
vaya haciendo de acuerdo a la edad que esté cursando, y preguntarle
a él para saber qué es lo que sabe, o porqué
le surgió esa duda. Les voy a dar un ejemplo: un niño
de 5 años le preguntó a su mamá: "¿Cómo
nacen los bebés?" . En lugar de comenzar una explicación,
ella le preguntó: "¿Cómo nacen de qué?",
el niño le volvió a preguntar: "¿Con ropa
o sin ropa?" La respuesta que el niño necesitaba era mucho
más sencilla de lo que la mamá creía. Los padres
van sabiendo qué es lo que sabe el niño de acuerdo a
lo que va preguntando.
Es muy importante no dejarle dudas, porque esas dudas se pueden llenar
con información que no necesariamente es educacional.
Otra recomendación es llamarle a las cosas por su nombre. A
lo mejor nos cuesta mucho trabajo porque nunca nos sensibilizaron
a hacerlo cuando éramos chiquitos, pero es importante llamarle
a cada parte del cuerpo como se llama.
¿Funciona
la píldora para las mujeres que es equivalente al viagra?
Yo creo que esto no ha dado tantos resultados como en los hombres
por que los factores alrededor de la disfunción femenina son
diferentes; tienen más que ver con aspectos psicógenos.
Además como que no es muy común que las mujeres quieran
participar en las investigaciones, en los protocolos de investigación,
donde hay que hacer una serie de cuantificaciones y de procedimientos
que a muchas mujeres les da pena y prefieren evitarlo. De alguna manera
se ha puesto más énfasis en el estudio de los hombres
por que hay más investigadores hombres y les preocupa más
su sexo. Ellos perciben un problema de disfunción eréctil
como un atentado contra su masculinidad, ya que socialmente la erección
significa poder, control. Las mujeres no se preocupan tanto por la
disfunción como los hombres, porque para las mujeres hay otra
serie de elementos que podrían cubrir o suplir esta disfunción,
por ejemplo la atención a los hijos.