
Derechos Reservados 2008: Hospital General de Culiacán 2008

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Estudio
del Paciente Oftalmológico
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INTERROGATORIO
La principal causa de error diagnóstico en medicina es la realización incompleta del interrogatorio y la falta de exploración meticulosa del enfermo; por ello es de vital importancia la elaboración de una buena historia clínica aun cuando el motivo de consulta del paciente sea exclusivamente por sintomatología ocular. El interrogatorio se efectúa generalmente de manera dirigida, es decir, se hace hincapié en aquellos datos heredofamiliares, patológicos y no patológicos que se relacionan directamente con la patología ocular.
Ficha de identificación.
La edad del enfermo permite orientar el diagnóstico hacia ciertos
padecimientos y descartar otros debido a su baja frecuencia o incluso inexistentes.
Así, el retinoblastoma debe considerarse como primera posibilidad
diagnóstica ante un paciente pediátrico con evidencia de tumor
intraocular, a diferencia del adulto donde las posibilidades etiológicas
incluyen al melanoma y metástasis de carcinomas extraoculares. El
sexo del paciente es relevante principalmente porque se asocia con diferentes
incidencias de enfermedades, como por ejemplo, la mayor frecuencia de artritis
reumatoide en mujeres hace que el síndrome de ojo seco y las escleritis
tengan un notorio predominio por el sexo femenino. Por otra parte existen
padecimientos hereditarios asociados al cromosoma X, por ejemplo, el daltonismo,
los cuales serán observados únicamente en varones.
Antecedentes no patológicos. El origen y sitio de
residencia permiten sospechar ciertas enfermedades endémicas como
es el caso de la oncocercosis y tracoma al sur de la República Mexicana.
Asimismo, el medio ambiente donde vive el individuo puede indicar factores
de riesgo como por ejemplo, la mayor incidencia de pterigión en poblaciones
con alta exposición al sol. La ocupación de la persona es
importante no solamente como orientación a padecimientos de origen
laboral como es la mayor incidencia de lesiones corneales en soldadores,
sino también como parámetro esencial para la decisión
del tipo de rehabilitación visual que requiere cada paciente (lentes
de armazón, de contacto, lente intraocular, cirugía refractiva,
etc.).
Antecedentes patológicos. Es necesario hacer especial énfasis en las enfermedades sistémicas más frecuentes que tienen manifestaciones oftalmológicas, como son: diabetes mellitus, hipertensión arterial, colagenopatías (lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide, espondiloartropatías) y alteraciones tiroideas. Actualmente es importante investigar si el paciente es seropositivo para el virus de la inmunodeficiencia humana o tiene factores de riesgo, debido al alarmante incremento de esta patología que tiene múltiples y frecuentes manifestaciones oculares generalmente secundarias a infecciones oportunistas. Los antecedentes perinatales son relevantes principalmente cuando existió parto pretérmino debido al mayor riesgo de sufrir retinopatía del prematuro. La utilización actual y previa de drogas y medicamentos es otro aspecto imprescindible del interrogatorio ya que existen infinidad de reacciones secundarias oculares, por ejemplo: el uso de metanol, arsénico, talio, mercurio, plomo, inhibidores de la monoaminoxidasa y etambutol producen neuritis óptica; el dinitrofenol y los corticoesteroides provocan catarata; las sales de oro, colirios de plata, fenotiazinas, amiodarona y cloroquina forman depósitos a nivel de córnea y cristalino; la cloroquina, además de que se acumula en el epitelio corneal desencadena una retinopatía a nivel macular de tipo dosis dependiente. Finalmente, es de rutina indagar sobre el diagnóstico previo de errores refractivos, tipo de rehabilitacion visual empleada, medicamentos tópicos utilizados y el antecedente de intervenciones quirúrgicas oculares o perioculares y la aplicación de láser.
Antecedentes heredofamiliares. Existen algunos padecimientos oftalmológicos con cierta tendencia familiar como el glaucoma primario de ángulo abierto y otros con patrones hereditarios más definidos como la retinosis pigmentaria, el retinoblastoma y algunas distrofias corneales y retinianas.
Padecimiento
actual. El primer dato a investigar y que debe mantenerse siempre
en cuenta es el motivo de consulta del paciente, ya que a menudo el síntoma
primario no está relacionado con hallazgos importantes ulteriores
de la exploración que ameritan un tratamiento prioritario. Es importante
delimitar la localización de la molestia, sus irradiaciones y asociación
a otros eventos, su posible causa, tiempo de evolución, número
de episodios semejantes previos y tratamientos recibidos, tanto médicos
como no médicos y la respuesta del enfermo a estos.
SEMIOLOGÍA
Las manifestaciones oculares pueden agruparse de la siguiente manera: sensitivas,
sensoriales, de aspecto exterior y astenópicas.
MANIFESTACIONES SENSITIVAS
MANIFESTACIONES
SENSORIALES
Son debidas a alteraciones en la función de la visión o a
fenómenos de la percepción visual.
MANIFESTACIONES DE ASPECTO EXTERIOR
MANIFESTACIONES ASTENÓPICAS
Son causadas por el esfuerzo visual cercano (lectura) y se deben a fatiga del músculo ciliar en el fenómeno de acomodación, generalmente en pacientes mayores de 40 años de edad. Consisten en cefalea frontal, sensación de resequedad ocular, ardor y sensación de pesadez palpebral.
EXPLORACIÓN FUNCIONAL
Examina la función retiniana en tres aspectos: sentido de las formas o percepción de la forma y figura de los objetos, sentido de los colores y sentido luminoso.
SENTIDO DE LAS FORMAS: Tiene dos variedades: la vision central o macular que provee la máxima agudeza visual y se explora como visión lejana y cercana; y la visión periférica derivada de las imágenes captadas por fuera de la zona de visión central (mácula) y se conoce como campo visual.
EXPLORACIÓN ORGÁNICA
Comprende el examen externo de los anexos oculares (párpados,vía lagrimal), músculos extraoculares (movimientos oculares) y globo ocular. Esta exploración tiene matices especiales dada la pequeñez y complejidad de las estructuras oculares por lo cual se requiere de un equipo mínimo de exploración que consta de una lámpara de bolsillo, una lupa y un oftalmoscopio directo.
MOVIMIENTOS OCULARES
La exploración de los músculos extraoculares se inicia con
la determinación de la posición primaria de la mirada. Para
ello se le solicita al paciente que fije su mirada en un punto central lejano
y se ilumina de manera dirtecta y de frente con la lámpara de bolsillo;
el reflejo luminoso que se produce en la superficie anterior del ojo (córnea)
coincide con el centro pupilar cuando existe paralelismo ocular. Si el ojo
se desvía hacia adentro (endotropia) el reflejo luminoso corneal
en ese ojo será excéntrico hacia afuera; por lo contrario,
si el ojo se desvía hacia afuera (exotropia) el reflejo corneal se
encontrará desplazado hacia adentro. Las desviaciones oculares pueden
ser monoculares o de ambos ojos en forma alterna y pueden acentuarse en
cierta posición de la mirada (estrabismo paralítico) o mantenerse
constantes (estrabismo concomitante o no paralítico).
Una maniobra sencilla para descubrir desviaciones es el "pantalleo
alterno" que consiste en ocluir un ojo en forma rápida y alterna
de manera que pueden observarse con mayor detalle los movimientos de desviación
al mantener la fijación central en cada uno de los ojos.
ANEXOS Y GLOBO OCULAR
La cara anterior de los párpados, las cejas y las pestañas
se observan directamente sin mayor dificultad, así como la posición
y movimiento de los parpádos y las características de la hendidura
palpebral, a través de la cual podemos apreciar de manera gruesa
a la conjuntiva bulbar, córnea, iris y pupila. Asimismo, nos permite
valorar el paralelismo ocular dependiendo de la simetría del reflejo
corneal luminoso. La cara posterior del párpado inferior (conjuntiva
tarsal y fondo de saco inferior) se examina deprimiendo el párpado
inferior y se solicita al enfermo que vea hacia arriba. Para la observación
de la conjuntiva bulbar superior se le pide al paciente que vea hacia abajo
y se tracciona el párpado superior hacia arriba. Para la adecuada
exploración de la conjuntiva tarsal superior y el fondo de saco superior
es necesario evertir el parpado superior y para ello se realiza la siguiente
maniobra: se le pide al sujeto que dirija su mirada hacia abajo sin apretar
los párpados, acto seguido se toman las pestañas del párpado
superior entre el índice y el pulgar de la mano diestra jalando suavemente
hacia afuera y adelante de manera que se separe ligeramente del globo ocular;
posteriormente el pulgar de la otra mano empuja al párpado superior
hacia abajo a nivel del borde tarsal superior y al mismo tiempo la mano
derecha lleva el borde libre del párpado sobre el pulgar izquierdo
en un movimiento de semicírculo que permite evertir el párpado
sin mayor molestia para el paciente. Es importante examinar la relación
que guarda el globo ocular con el reborde orbitario mirando de perfil al
enfermo para determinar si está muy prominente (proptosis o exoftalmos)
o hundido (enoftalmos). Un modo aproximado de medirlo es mediante una regla
de plástico transparente: se le pide al paciente que fije su mirada
al frente y el observador se sitúa de perfil y coloca el cero de
la regla a nivel del reborde orbitario externo midiendo la distancia que
existe hasta el vértice corneal de cada ojo; normalmente esta medición
fluctúa entre 15 y 18mm. Una forma más exacta de medir la
prominencia ocular es mediante un exoftalmómetro. A continuación
se evalúa la tension ocular. Para ello se le solicita al enfermo
que dirija su mirada hacia abajo y se palpa a través del párpado
superior la tensión o resistencia a la presión digital que
tiene cada globo ocular. La tensión ocular por apreciación
digital se considera normal cuando ofrece una resistencia similar a la que
tienen los ojos del médico explorador. Este es un procedimiento grueso,
aunque con cierta experiencia se llegan a detectar variaciones amplias de
la tensión ocular. Un método más exacto de medirla
es mediante el empleo de un tonómetro. Posteriormente, se explora
a simple vista o con ayuda de la lámpara de bolsillo el aspecto de
la conjuntiva (color, textura, vasos, hidratación, etc) y fondos
de saco. En una conjuntiva de aspecto "seco" o con lagrimeo escaso
es conveniente determinar el grado de humedad. Esto se logra a través
de la prueba de Schirmer que consiste en la colocación de una tirita
de papel filtro de 5 x 25mm de longitud en el borde palpebral inferior con
un extremo en contacto con el fondo de saco conjuntival inferior. Transcurridos
5 minutos se mide la extensión húmeda de la tirilla; normalmente
debe medir de 10 a 15mm y si es menor se considera como criterio para establecer
el diagnóstico de síndrome de ojo seco. La córnea se
explora mediante la lupa y la lámpara de bolsillo; básicamente
es necesario valorar su transparencia y la presencia de cuerpos extraños,
erosiones y opacidades. Esta evaluación la realiza el especialista
mediante la lámpara de hendidura (biomicroscopía). Un método
muy útil para descartar la presencia de una erosión a nivel
corneal es la aplicación de una tirilla impregnada de fluoresceína
en el fondo de saco inferior; si existe desepitelización corneal
esta zona se teñirá de verde. En pacientes con mala agudeza
visual en quienes se sospeche astigmatismo elevado como es el caso del queratocono,
es importante evaluar la forma de la córnea; esto se explora solicitando
al paciente que mire hacia abajo y en forma lateral se observa la depresión
que forma el borde corneal sobre el párpado, el cual debe ser redondeado;
en el caso de queratocono se apreciará una deformación crónica.
La cámara anterior (espacio formado entre la córnea y el iris
que contiene al humor acuoso), al igual que la córnea, se explora
en cuanto a su transparencia y profundidad. El acúmulo de células
puede formar un nivel visible en la cámara anterior, cuando consiste
de células inflamatorias es de color blanco y se denomina hipopión;
cuando se acumula sangre se le llama hipema y se aprecia de color rojo oscuro.
La profundidad de la cámara anterior se evalúa mediante la
lámpara de bolsillo la cual se coloca tangencialmente al ojo del
paciente y se observa la sombra del receso angular del lado opuesto como
un espacio semilunar el cual será cercano al borde pupilar en cámaras
estrechas y por el contrario, muy pequeño y limitado al receso angular
en cámaras amplias principalmente en pacientes afacos (operados de
catarata sin lente intraocular) y en el glaucoma congénito. Es muy
importante determinar la profundidad de la cámara anterior cuando
se planea realizar dilatación farmacológica de la pupila (midriasis)
ya que si la cámara es estrecha existe la posibilidad de provocar
un ataque agudo de glaucoma de ángulo cerrado. Al iris se le estudia
básicamente el diámetro pupilar y su reflectividad. A través
de la pupila pueden llegar a detectarse alteraciones en la transparencia
del cristalino o vítreo lo cual se conoce como leucocoria. Ejemplos
de ello son una catarata o la presencia de retinoblastoma.
REFLEJOS PUPILARES
La simetría pupilar puede estar alterada dando lugar a anisocoria
en padecimientos oculares (sinequias de iris a cristalino secundarias a
uveítis), alteraciones del sistema nervioso central (tumor intracraneal)
o por efectos farmacológicos de midriáticos, mióticos
y ciclopléjicos. Se exploran con una lámpara de mano iluminando
de frente uno de los ojos; la pupila de ese ojo disminuye su diámetro
por contracción del esfínter pupilar (miosis) y se conoce
como reflejo fotomotor que depende de la integridad de las vías aferentes
y eferentes del mismo ojo. Sin embargo, las vías eferentes se decusan
parcialmente hacia ambos ojos y es por esto que la iluminación de
un ojo determina la miosis del contralateral; se conoce como reflejo consensual
y traduce integridad de las vías aferentes del primero y de las eferentes
del segundo. De igual manera se produce miosis paralelamente a la convergencia
(movimiento medial simultáneo de ambos ojos en la visión cercana)
debido a las relaciones autónomas que unen la inervación motora
extraocular y la iridiana.
OFTALMOSCOPÍA
DIRECTA
Permite estudiar los medios transparentes del ojo (córnea, humor
acuoso, cristalino y vítreo) y el fondo ocular. En ocasiones es necesario
dilatar la pupila para obtener un mayor campo de exploración; sin
embargo, siempre debe evaluarse la profundidad de la cámara anterior
previo a la instilación de cualquier medicamento midriático.
La midriasis farmacológica se obtiene con la aplicación de
fenilefrina al 10% y ciclopentolato al 1% o tropicamida; no es necesario
ni recomendable utilizar atropina ya que su efecto puede mantenerse hasta
más de una semana. Se instila una gota en cada ojo y a los 15 minutos
se vuelve a valorar la reactividad pupilar; si existe midriasis media o
aún se observa cierto reflejo pupilar se administra otra gota en
cada ojo. Una vez obtenida una midriasis adecuada se procede a realizar
la oftalmoscopía directa de la siguiente manera: se toma el oftalmoscopio
directo abarcando el mango con toda la mano y manteniendo el dedo índice
sobre el disco de cambio de las lentes correctoras que permiten un adecuado
enfoque; el explorador se sitúa frente al enfermo llevando en la
mano diestra el oftalmoscopio cuando explore el ojo derecho del paciente
y en la mano izquierda cuando revise el ojo izquierdo, de tal manera que
evite quedar cara a cara con el individuo sometido a exploración
oftalmoscópica. Se le solicita al paciente que dirija su mirada por
encima del hombro del médico y de esta forma se facilita la visualización
de la papila o disco óptico que es de un color amarillo rosado, más
claro hacia el sector temporal que no tiene vasos que se ven hacia el centro
donde se localiza la excavación fisiológica. A la papila se
le estudia su forma, color, contorno, emergencia de los vasos y excavación.
Posteriormente se evalúa la retina circundante, la cual debe tener
un color anaranjado y a dos diámetros papilares en dirección
temporal se localiza la mácula como una mancha amarillo oscuro, sin
vasos y con una zona central de intenso brillo que corresponde a la fóvea
(zona de visión central fina y de percepción al color). Partiendo
del nervio óptico se exploran los vasos de la retina (arteria y vena
central de la retina) que se dirigen de la parte nasal de la papila hacia
el sector temporal superior e inferior y el sector nasal superior e inferior
y así sucesivamente hasta la periferia de la retina; sin embargo,
existen multiples variantes anatómicas normales de la emergencia
vascular. Las arteriolas se distinguen de las vénulas por tener un
color rojo más vivo y un reflejo luminoso que ocupa la tercera parte
de su superficie; la relación arteria-vena es de 3:4 y siguen un
trayecto semejante. El oftalmoscopio directo también es útil
para evaluar las membranas externas (con la lente de +20 dioptrias), iris
y cristalino (con +10) y vítreo (entre 0 y +10).