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LESIONES QUIRURGICAS
DE LA VIA BILIAR
Incidencia, Tratamiento y Resultados alejados de la reparación
Dres. Jorge L. Corbelle (h) MAAC1, Juan O. Ferrero MAAC1,
Carlos D. Rosales MAAC2, Héctor H. Amor MAAC1, Marco More3,
Rodolfo Rijana4.
INTRODUCCION
La lesión quirúrgica de la vía biliar principal es
una eventualidad en la cual una decisión y un tratamiento inadecuados
pueden desencadenar un resultado desastroso para la salud del paciente en
el corto o mediano plazo. Esta complicación puede presentarse en
el transcurso de una colecistectomía convencional, una exploración
de la vía biliar, una anastomosis biliodigestiva, una gastrectomía,
una cirugía hepática o una resección colónica.
Durante la presente década, la difusión de la colecistectomía
laparoscópica se ha correlacionado con un incremento en la incidencia
de las mismas por lo cual se ha renovado el interés por este tema8-9-18-19-20.
Los objetivos del presente
trabajo son: 1- analizar la incidencia de las lesiones quirúrgicas
en la cirugía por patología hepática y biliar litiásica;
2- describir el momento en el cual fueron reconocidas, el tipo de lesión
observada, la manifestación clínica y la forma de reparación
y 3- analizar la morbimortalidad inmediata y alejada de las anastomosis
coledococoledocianas, las reparaciones sobre tubo de Kehr y las hepaticoyeyunoanastomosis.
MATERIAL Y METODO
Definiciones
Definimos a la lesión quirúrgica como la obstrucción
(ligadura, clipado o estenosis cicatrizal) o sección parcial o total
de la vía biliar principal o de conductos aberrantes que drenan un
sector o segmento del hígado.
Quedan excluídas
las lesiones de conductos biliares periféricos a nivel del lecho
hepático y los conductos císticos que por desprendimiento
de ligaduras o clips permanezcan permeables. Las situaciones mencionadas
en última instancia pueden ser responsables de bilirragia y/o coleperitoneo
pero no alteran la circulación de bilis de ningún sector del
hígado al tubo digestivo, ni implican reparaciones de la vía
biliar principal que puedan desencadenar una estenosis futura.
Se incluyen 22 pacientes con lesiones quirúrgicas de la vía
biliar durante el período comprendido entre mayo de 1985 y mayo de
1995, 9 propias y 13 derivadas de otros centros hospitalarios, con una edad
promedio de 48 años (27 y 69 años las edades límites);
15 mujeres y 7 varones.
Una de las pacientes presentaba una cirrosis biliar con hipertensión
portal (várices esofágicas grado II) e hiperesplenismo.
Se observaron 7 lesiones Bismuth tipo I, 8 tipo II, 3 tipo III, 2 tipo IV,
una lesión de un canal biliar aberrante derecho (segmento anteromedial)
y una lesión quirúrgica del conducto hepático izquierdo
en una trisegmentectomía derecha.
Técnica Quirúrgica
Las anastomosis coledococoledocianas se efectuaron a puntos separados con
sutura irreabsorbible monofilamento 5:0, 6:0 o 7:0 con un tubo de Kehr como
tutor que emerge a distancia de la sutura. Las reparaciones sobre tubo de
Kehr se efectuaron en las lesiones laterales de la vía biliar, efectuando
la coledocotomía a nivel de la lesión. Las anastomosis hepaticoyeyunales
se realizaron a puntos separados de sutura irreabsorbible monofilamento
5:0 o 6:0 y en Y de Roux sin drenaje transanastomótico. En los últimos
casos se utilizó lupas de 2,5 aumentos.
En la paciente con una trisegmentectomía derecha a la cual se reparó
la vía biliar con una hepaticoyeyunoanastomosis se realizó
una extensión subcutánea del yeyuno para posibles procedimientos
percutáneos futuros.
Seguimiento Postoperatorio
Los pacientes fueron controlados clínicamente, con hepatogramas y
métodos de diagnóstico por imágenes según árboles
de decisión diferentes para las hepáticoyeyunoanastomosis
y para las coledococoledocoanastomosis y reparaciones sobre tubo de Kehr.
Se clasificó en forma retrospectiva la evolución postoperatoria
alejada de la reparación en 3 grados: excelente, buena o mala. Las
evoluciones excelente y buena fueron consideradas exitosas y las malas como
fracasos debido a que obligaban a indicar algún procedimiento terapeutico.
El seguimiento promedio fue de 35,2 meses con límites de 2 meses
y 106 meses.
Análisis Estadístico
El resultado alejado se analizó según el método de
Kaplan-Meier con límites de confianza del 95%.
RESULTADOS
La incidencia global de lesiones quirúrgicas en las operaciones por
patología biliar benigna y cirugía hepática fue del
0,36% (9 de 2463). En la cirugía convencional electiva fue del 0,32%
(5 en 1560) y en la de urgencia del 0,42% (3 en 710). En las colecistectomías
laparoscópicas electivas fue del 0,52% ( de 193).
De las 9 lesiones propias,
4 fueron descubiertas intraoperatorio por colangiografía en 2 y bilirragia
en los otros 2 casos; las restantes 5 inadvertidas por colestasis en 2,
peritonitis en otros 2 casos y bilirragia en 1 paciente.
De los 13 pacientes derivados todas fueron lesiones inadvertidas que se
manifestaron por: colestasis 8, bilirragia 3, colangitis 2, absceso subfrénico
2, coleperitoneo 1, peritonitis 1 caso.
Dos pacientes presentaban litiasis de la vía biliar, en un caso residual
y en el otro una litiasis intrahepática múltiple originada
por el estasis biliar de larga data por una estenosis Bismuth tipo 3 que
desencadenó una cirrosis hepática biliar.
Se realizaron 8 hepaticoyeyunoanastomosis,
6 anastomosis coledococoledocianas, 4 reparaciones sobre tubo de Kehr, 2
hepaticostomías, 1 sutura de un canal aberrante derecho y 1 extracción
de clip que ocluía la vía biliar.
Morbimortalidad Inmediata
Esta incluye 2 pacientes fallecidos que presentaban en un caso una peritonitis
biliar generalizada derivada de otro centro hospitalario con 3 fallas orgánicas
(respiratoria, renal y cardiovascular) y la otra paciente una celulitis
necrotizante. En ambos casos se constató una resección de
la vía biliar tipo Bismuth 4 y se les practicó hepaticostomías.
Se observaron 4 bilirragias, 3 infecciones de herida, 1 bilirragia por el
cabo yeyunal subcutáneo, 1 celulitis necrotizante ya mencionada,
1 evisceración y 1 ascitis.
Morbimortalidad Alejada de las coledococoledocoanastomosis y reparaciones
sobre tubo de Kehr
4 pacientes de los 10 con coledococoledocoanastomosis y reparaciones sobre
tubo de Kehr (40%) presentaron entre 1 y 4 episodios colangíticos
a partir de los 9, 13, 18 y 53 meses de la primera intervención quirúrgica.
Se les efectuó una ERCP con dilatación de la estenosis con
balón y extracción de un cálculo supraestenótico
en dos de ellos. El procedimiento fue exitoso en 3 pacientes. El cuarto
paciente evolucionó favorablemente y a los 19 meses repitió
el cuadro de colangitis. Debido a su cuadro de EPOC grave se dilató
nuevamente por ERCP y se introdujo un stent Strecker; a los 18 meses comenzó
con cuadros colangíticos debido a la estenosis de la vía biliar
y del stent que no se pudo extraer por vía endoscópica por
lo cual fue intervenido quirúrgicamente a pesar de un riesgo quirúrgico
muy elevado (incapacidad ventilatoria restrictiva y obstructiva severas);
se le efectuó la resección de toda la vía biliar hasta
el confluente y del stent con HYTL. El paciente falleció a los 37
días en asistencia respiratoria mecánica a consecuencia de
su EPOC.
Morbimortalidad alejada de las hepaticoyeyunoanastomosis
De los 9 pacientes con hepaticoyeyunoanastomosis, un solo paciente (11,1%)
cursó un episodio colangítico a los 9 meses que cedió
a las 48 horas con antibióticos. La ecografía no evidenció
dilatación de la vía biliar y el HIDA demostró enlentecimiento
en el tiempo intestinal por lo cual la paciente se encuentra bajo estricto
control con el fin de evitar el desarrollo de una cirrosis biliar secundaria.
l análisis por el método de Kaplan-Meier con límites
de 95% de confianza muestra una mejor evolución de la hepaticoyeyunoanastomosis
(en línea contínua verde) respecto de las coledococoledocoanastomosis
y reparaciones sobre tubo de Kehr ( en línea contínua azul).
En punteado los respectivos límites de confianza del 95%.
DISCUSION
Una de las dificultades para poder comparar resultados es la falta de un
criterio único para definir el éxito o el fracaso de las reparaciones
de las lesiones quirúrgicas de la vía biliar no solo en cuanto
al tiempo de seguimiento necesario sino al cuadro clínico y biológico
que deben presentar los pacientes13-16.
Es posible observar episodios banales de colangitis que ceden rápidamente
con la antibioticoterapia y que no se correlacionan con una estenosis1-2-4-11-12.
La fibrosis presente en la cirrosis biliar secundaria es responsable de
la hipertensión portal y se asocia a una hiperplasia pero en raras
ocasiones adquiere un patrón cirrótico, concepto sumamente
importante pues el cuadro anatomopatológico y clínico pueden
revertir luego de una reparación adecuada. Esto sucedió en
nuestra paciente cirrótica que fue operada como un Child B, hiperesplenismo
e hipertensión portal y a lo largo de 42 meses de seguimiento presentó
un mejoramiento de su estatus hepático transformándose en
un Child A con un recuento plaquetario normal y ausencia de signos de hipertensión
portal y colestasis.
El resultado alejado de las hepaticoyeyunoanastomosis fue sensiblemente
superior al de las coledococoledocoanastomosis si bien esta apreciación
no está basada en un análisis estadístico debido al
escaso número de casos12. En los trasplantes hepáticos se
observan buenos resultados en el 85% de las CCTT5-6. Nuestra técnica
es similar a la utilizada en los trasplantes hepáticos sin embargo
la curva muestra un 80% de buenos resultados al año, 67% a los 2
años y 45% a partir de los 4,5 años similar a la otros centros12-15.
Creemos que ello se debe a que la pérdida de sustancia obliga a una
disección de la vía biliar, probable factor causal de una
isquemia en algún sector de la línea de sutura responsable
de dehiscencia, bilirragia y fibrosis secundaria o bien por isquemia localizada
que origina fibrosis tardía.
En ocasiones resulta difícil decidir ante una lesión con pérdida
de sustancia que se encuentra al límite de una coledococoledocoanastomosis,
entre ésta y una hepaticoyeyunoanastomosis17. De todas maneras hemos
hallado en la dilatación endoscópica una real solución
para las estenosis de las coledococoledocoanastomosis y reparaciones sobre
tubo de Kehr ya que en 3 de los 4 casos se tuvo excelente resultado con
una sola sesión y por tiempos prolongados, resultado comparable al
de otras casuísticas7-14-15. Si la dilatación fracasa, la
segunda tentativa debe acompañarse de catéteres percutáneos
de 10 a 14 French o de endoprótesis plásticas de 10 a 12 French
introducidas por vía endoscópica15. Los stents metálicos
presentan una vida útil menor que la expectativa de vida del paciente
y resultan prácticamente imposibles de extraer por vía percutánea
o endoscópica cuando se obstruyen como ocurrió en uno de nuestros
pacientes, por lo cual creemos que deben contraindicarse por el momento.
En las lesiones quirúrgicas de la vía biliar relacionadas
con la colecistectomía laparoscópica es importante remarcar
la fisiopatogenia de las estenosis tardías; ellas se desencadenan
por el uso del electrobisturí monopolar a elevada potencia y por
tomas de excesiva cantidad de tejido lo cual desencadena una difusión
local de la energía. También la sección del conducto
cístico con electrocauterio provoca una difusión de la corriente
a través de esta estructura tubular. En ambos casos si la energía
que llega a la vía biliar no es suficiente como para provocar una
lesión en el momento, serán los vasos nutricios de la misma
los que se trombosarán desencadenando un proceso de isquemia y fibrosis,
cuyo resultado final será la estenosis15. Esto ocurrió con
una de las pacientes tratadas
La lesión quirúrgica de la vía biliar continúa
siendo una complicación grave que obliga a una intervención
quirúrgica compleja, controles reiterados, expone a cuadros colangíticos
y reinternaciones e incluso reoperaciones, en un paciente que concurrió
a la consulta por una litiasis vesicular. Ello nos hace concluir que no
deben realizarse gestos irreversibles sin haber identificado correctamente
la anatomía biliar y esto es particularmente importante de subrayar
en los casos complejos de colecistectomía laparoscópica.
CONCLUSIONES
1- No se deben efectuar maniobras irreversibles sin previa identificación
de la anatomía biliar;
2- El diagnóstico tardío aumenta la morbimortalidad de esta
complicación;
3- Ante una lesión compleja, si el equipo quirúrgico no cuenta
con experiencia, debe efectuar una ostomía de los canales biliares
afectados con una mínima disección;
4- Evitar los stents metálicos en las estenosis benignas.
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Extraordinario.