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TRASPLANTE RENAL
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El trasplante renal es hoy un tratamiento bien establecido de la insuficiencia renal terminal. Se estima en unos 250.000 los trasplantes renales efectuados hasta ahora en el mundo, en nuestro país, suman cerca de 1.500.
El alotrasplante induce en el receptor una respuesta inmune llamada rechazo que, de no mediar una terapia, termina con la destrucción del órgano trasplantado. Los antígenos que desencadenan el rechazo son diversos y se encuentran en los llamados sistemas de histocompatibilidad.
De acuerdo con la patogenia, presentación clínica y los caracteres morfológicos, se distinguen las siguientes formas de rechazo.
RECHAZO HIPERAGUDO
Es muy poco frecuente, se produce por anticuerpos citotóxicos preformados
en el receptor que actúan directamente contra las células endoteliales
del riñón trasplantado (reacción de hipersensiblidad
tipo II). Estos anticuerpos pueden ser del grupo ABO, antiendotelio o antigranulocito.
Se presenta generalmente a los pocos minutos u horas después de reestablecida la circulación en el riñón trasplantado y se caracteriza por trombosis masiva en los capilares sanguíneos, hecho morfológico típico del rechazo humoral. Macroscópicamente el riñón es rojo violáceo, jaspeado, y después se pone púrpura oscuro, edematoso, grande y blando. Como este rechazo es imposible de revertir es necesario retirar el riñón lo antes posible, ya que puede causar grave daño tóxico general.
RECHAZO AGUDO
ACELERADO
Con este término clínico se designa un rechazo agudo grave que
ocurre en la primera semana, generalmente en el segundo a cuarto día,
y se manifiesta por fiebre, hipertensión arterial y edema del riñón
trasplantado. La respuesta a la terapia antirrechazo es pobre por las acentuadas
alteraciones morfológicas. Estas consisten en áreas necróticas,
muchas veces con numerosos infartos, lesiones hemorrágicas, microtrombosis
capilar y trombosis arteriolar y arterial (angeítis trombótica)
y por escasos infiltrados celulares mononucleares en el intersticio. Los anticuerpos
responsables están dirigidos contra antígenos HLA de la clase
I o antígenos endoteliales.
RECHAZO AGUDO
Se produce en general en todo trasplante renal alogénico por lo menos
una vez y especialmente durante el primer año. Muchas veces es subclínico,
pero en el 65% de los casos hay manifestaciones clínicas (insuficiencia
renal aguda, proteinuria, hipertensión arterial, fiebre, dolor, oliguria,
anuria, etc.). En esta forma se reconocen un componente celular intersticial,
usualmente focal, representado por células redondas, entre las que
hay monocitos, células linfoides, linfoblastos, macrófagos,
muy pocas células plasmocitoides y algunos granulocitos eosinófilos.
Secundariamente estas células comprometen el túbulo y alcanzan
el lumen. Este componente celular habitualmente responde a la terapia antirechazo.
El otro componente es humoral y desencadena un rechazo agudo vascular y glomerular
(glomerulopatía aguda del trasplante renal). Está representado
por tumefacción, lesiones alterativas endoteliales, microhemorragias,
gran edema de la íntima con células espumosas y monocleares,
microtrombosis y depósitos de fibrina.
RECHAZO CRONICO
Se produce después de tres meses o de años de realizado el trasplante.
Se caracteriza por daño vascular con acentuada estenosis por hiperplasia
y fibrosis de la íntima en vasos pequeños y de mediano calibre
(arteriopatía esclerosante y finalmente oclusiva). La consecuencia
es la atrofia renal. En el intersticio se producen escasos infiltrados redondocelulares
formados por linfocitos y plasmacélulas maduras, monocitos, macrófagos,
fibroblastos y fibrocitos con extensa fibrosis. La glomerulopatía del
rechazo crónico consiste en aumento del mesangio y de la lámina
rara interna, lo que lleva a disminución del lumen capilar y colapso
glomerular focal y segmentario. Estos pacientes presentan disminución
progresiva de la función renal, proteinuria, a veces síndrome
nefrótico e hipertensión arterial.
ALTERACIONES POR
MALA PRESERVACION
Los trasplantes de riñón de donantes vivos son cada vez menos
frecuentes. En riñón donado de cadáver puede desarrollarse,
en los primeros días, una enfermedad tubular aguda debido a períodos
prolongados de hipoxia e isquemia tanto ante mortem como post mortem . Esta
lesión debe diferenciarse del rechazo agudo, para lo cual es indispensable
la biopsia renal.
NEFROPATIAS RECURRENTES
En el riñón trasplantado pueden producirse nefropatías
recurrentes, es decir, la misma que llevó al receptor a la insuficiencia
renal terminal. Las nefropatías recurrentes tienen distintas frecuencias:
enfermedad por depósito denso, 90%; enfermedad de Berger, 58%; glomerulonefritis
crecéntica, 33%; glomerulonefritis mesangiocapilar tipo I, 33% y glomeruloesclerosis
focal y segmentaria, 50%. Por otra parte, pueden aparecer nefropatías
nuevas (nefropatías de novo ), como por ejemplo, una nefropatía
extramembranosa. Es menos frecuente que el riñón donado tenga
una nefropatía preexistente , aunque los exámenes clínicos
antes del trasplante hayan sido normales.
LESIONES POR DROGAS
Existen lesiones renales por drogas usadas para tratar el rechazo. Entre éstas
está la ciclosporina A . Produce una arteriolopatía por daño
endotelial, similar a la lesión del síndrome urémico
hemolítico; daño tubular con microvacuolización y necrosis
celular aislada con microcalcificaciones tubulares. Otras drogas pueden producir
una nefritis intersticial.