
Derechos Reservados 2008: Hospital General de Culiacán 2008

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MALFORMACIONES DEL APARATO URINARIO
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GLOMERULONEFRITIS
AGUDA DIFUSA
Sinonimia: glomerulonefritis aguda postestreptocócica, glomerulonefritis
proliferativa difusa, glomerulonefritis endocapilar.
Presentación
Esta nefropatía está relacionada con diversas cepas del estreptococo
ß-hemolítico del grupo A. Las cepas nefritogénicas más
frecuentes en infecciones faríngeas son la 1, 2, 3, 4, 12, 18, 45,
49, 55, 57 y 61, y en piodermitis e impétigos, la 2, 49, 55, 57 y 60.
Se han comunicado algunos casos asociados a otros agentes infecciosos como
neumococos, estáfilococos y virus. Estadísticamente la probabilidad
de que se desarrolle la nefropatía después de una infección
estreptocócica varía de 2 a 25% siendo la mayor en las piodermitis.
Después de la infección existe un período de latencia
de 10 a 20 días, después del cual aparece en forma más
o menos brusca un síndrome nefrítico agudo, caracterizado por
edema, hipertensión arterial, oliguria, hematuria, proteinuria y compromiso
de la función renal. Es muy frecuente en niños de 5 a 15 años
de edad, aunque ha sido observada en personas mayores de 70 años.
Morfología
Microscopía de luz.
Esta inflamación en el glomérulo consiste en proliferación
celular, especialmente de células mesangiales; en tumefacción
de todas las células fijas y en un componente exudativo. Este corresponde
a polimorfonucleares y monocitos, que se encuentran tanto en lúmenes
capilares como fuera de ellos, en el mesangio o por debajo del endotelio.
A veces hay fibrina tanto en el glomérulo como en el espacio capsular.
El glomérulo aumenta de tamaño, pierde el ondulado contorno
capilar de sus lobulillos, que aparecen hinchados, de bordes parejos y prácticamente
sin lúmenes capilares visibles. El componente inflamatorio intersticial
es, en general, poco acentuado y se observa predominantemente en áreas
periglomerulares (nefritis de acompañamiento ).
Microscopía
electrónica.
Destacan depósitos densos que corresponden a complejos inmunes. Los
depósitos se ubican en el mesangio, otros son subepiteliales en forma
de jorobas (humps ), otros, muy circunscritos y pequeños, se hallan
dentro de la lámina densa de la membrana basal. A veces se encuentran
depósitos subendoteliales (Fig. 5-19
A y 5-20).
Inmunofluorescencia.
Hay acentuada positividad especialmente para C3 en forma de gránulos
grandes dispersos, a modo de cielo estrellado (Fig.
5-21), en forma de guirnaldas que demarcan los contornos lobulillares
o de gránulos predominantemente mesangiales.
El diagnóstico morfológico de la glomerulonefrtis aguda difusa puede hacerse con seguridad dentro de las primeras ocho semanas de la enfermedad. Más tarde se hace cada vez más difícil reconocer las alteraciones propias de esta nefropatía.
Evolución
La inflamación glomerular cursa hacia la normalidad en la mayoría
de los casos, especialmente en los niños, la normalización morfológica
ocurre después de un año y medio de iniciada la enfermedad.
La sintomatología clínica regresa mucho antes. Pero existen
algunos casos en que la inflamación glomerular deja secuelas o no desaparece
del todo, y en que persisten depósitos de complejos inmunes especialmente
en el mesangio. No es posible identificar los casos que tendrán esta
evolución, al comienzo de la enfermedad. Se ha demostrado que algunos
pocos de estos casos, después de 10 a 15 años, pueden desarrollar
una esclerosis glomerular focal y segmentaria, que lleva a la destrucción
del riñón. En otros existe desde un comienzo, además
de la inflamación glomerular habitual, una proliferación celular
glomérulo-capsular más o menos extensa en forma de crecientes
o medias lunas . Cuando éstas comprometen más del 50% del perímetro
glomerular total de la biopsia, se trata de una variedad de glomerulonefritis
crecéntica. Su evolución no es hacia la curación completa,
sino por el contrario es de mal pronóstico, pero algunos casos pueden
permanecer con lesiones cicatrizales en forma estacionaria.
Es poco frecuente que la glomerulonefritis aguda difusa se repita en el mismo enfermo. Cuando ello ocurre, las características morfológicas son similares en los nuevos episodios.
Patogenia
La relación de las infecciones, especialmente de las estreptocócicas,
con la glomerulonefritis aguda difusa no ha podido se demostrada con exactitud.
Se trata, en todo caso, de una inflamación glomerular mediada por complejos
inmunes. Probablemente hay fracciones antigénicas estreptocócicas
que actúan como factores nefritogénicos, es decir, como antígenos
responsables de la nefritis, como por ejemplo, la endoestreptosina, la neuraminidasa
estreptocócica. También participaría un mecanismo de
inmunidad celular.(arriba)
GLOMERULONEFRITIS
CRECENTICA
Sinonimia: glomerulonefritis extracapilar, glomerulonefritis tormentosa, glomerulonefritis
subaguda, glomerulonefritis rápidamente progresiva.
Concepto
Se denominan así las glomerulopatías que tienen en común
una proliferación celular glomérulo-capsular generalmente en
forma de medias lunas en más del 50% del perímetro glomerular
total. Forman parte de ella monocitos (células estereasa-positivas),
células epiteliales, fibrina y algunas células intersticiales.
La estructura glomerular presenta habitualmente interrupciones completas de
la pared capilar. La proliferación glomérulo-capsular primero
es de tipo celular y evoluciona formándose pseudotúbulos o extensas
zonas fibrocelulares, que terminan en cicatrices fibrohialinas glomérulo-capsulares
con pérdida de la función del glomérulo. En animales
de experimentación la media luna sin monocitos no llega a la organización
fibrosa sin que se sintetice colágeno tipo I. Las glomerulonefrtis
crecénticas no constituyen una enfermedad glomerular o renal específica,
sino que corresponden a una expresión morfológica de diferentes
enfermedades. Su característica clínica es la insuficiencia
renal progresiva, que en pocas semanas o meses llega a la insuficiencia renal
terminal (Fig. 5-22).
Formas
anatomoclínicas
Formas secundarias.
Las glomerulonefritis crecénticas pueden ser secundarias a enfermedades
generales como: lupus eritematoso generalizado, síndrome de Schönlein-Henoch,
granulomatosis de Wegener, crioglobulinemia, microangeítis necrotizante
del tipo de la panarteritis nodosa, endocarditis bacteriana, glomerulonefritis
del shunt , leucemias y otras.
Formas
primarias.
Aquellas en que no es posible identificar una enfermedad general se clasifican
en tres grupos según el examen con inmunofluorescencia de la lesión
glomerular.
Glomerulonefritis
crecéntica tipo I.
Hay positividad lineal especialmente para IgG, después, también
para C3. Dos tercios de las glomerulonefritis crecénticas de este tipo
corresponden al síndrome de Goodpasture y el otro tercio carece de
manifestaciones pulmonares (síndrome de Goodpasture sin compromiso
pulmonar). La lesión glomerular es similar en ambos grupos y se produce
por un mecanismo inmunológico anti-membrana basal glomerular. Se desencadena
por un defecto de un componente proteico de la cadena a-3 del colágeno
IV. Este componente, desenmascarado por diversas causas de su condición
oculta, permite que se formen anticuerpos contra la membrana basal glomerular
(Fig. 5-10). La lesión hemorrágica
pulmonar se explica porque la membrana basal en este órgano también
tiene el componente referido, que otras membranas basales del organismo no
poseen. Es más frecuente en adultos jóvenes. La enfermedad anti-membrana
basal glomerular fue descrita experimentalmente como una nefritis nefrotóxica
por Masugi. En la nefritis experimental de Masugi se inyecta al ratón
suero nefrotóxico anti-ratón obtenido del conejo. A los 20 minutos
se produce una glomerulonefritis por unión de los anticuerpos IgG anti-membrana
basal inyectados con la membrana basal glomerular (fase heteróloga,
inmunofluorescencia: positividad lineal continua). Estos anticuerpos inducen
la formación de autoanticuerpos y pueden activar el complemento después
de 7 a 10 días (fase autóloga). La nefritis de Masugi corresponde
a una reacción histotóxica de hipersensibilidad tipo II (Fig.
5-23).
Glomerulonefritis
crecéntica tipo II.
Hay positividad granular o nodular o de ambas formas, difusa y global, debido
a depósitos de complejos inmunes, que al microscopio electrónico
se presentan como depósitos densos. Generalmente este tipo corresponde
a variedades de glomerulonefritis aguda difusa, de glomerulonefritis mesangiocapilar
y, menos frecuentemente, de la enfermedad de Berger.
Glomerulonefritis
crecéntica tipo III.
El examen con inmunofluorescencia es negativo. Al microscopio electrónico
los hallazgos son similares a los del tipo I (sin depósitos densos).
La patogenia de esta lesión glomerular es desconocida, pero se piensa
que un buen número de casos se explicarían por una angeítis
o angiopatía como causa de la ruptura de capilares glomerulares y de
la proliferación celular glomérulo-capsular. Se observa más
frecuentemente en adultos mayores.
Pronóstico
Es importante, por una parte, diferenciar los tres tipos de glomerulonefritis
crecénticas primarias porque el pronóstico y tratamiento es
diferente, y por otra parte, distinguir estos tipos de las formas secundarias,
en que el pronóstico y tratamiento está ligado al de la enfermedad
original.
En todo caso, en general, el pronóstico de las formas descritas no es bueno. Se tratan en la actualidad con medidas extremas de inmunosupresión. La infección intercurrente es la causa más importante de mortalidad de estos enfermos. (arriba)
GLOMERULONEFRITIS
MESANGIOCAPILAR TIPO I
Sinonimia: glomerulonefritis membranoproliferativa, glomerulonefritis hipocomplementémica,
glomerulonefritis parietoproliferativa.
Presentación
y evolución
Clínicamente puede manifestarse como un síndrome nefrótico,
hematuria o proteinuria aisladas o combinadas, hipertensión arterial,
síndrome nefrítico o como una insuficiencia renal. La mitad
de los casos tienen hipocomplementemia. La enfermedad se presenta con mayor
frecuencia entre los 10 y 35 años de edad. Es muy rara en menores de
5 años y en mayores de 60.
Las glomerulonefritis mesangiocapilares evolucionan todas irremediablemente a la destrucción renal completa en períodos de tiempo variables, por lo general, en 10 a 15 años.
Morfología
Se caracteriza por expansión del mesangio debida a proliferación
celular mesangial y por depósitos de complejos inmunes especialmente
en la matriz mesangial. La proliferación celular a veces adopta una
disposición nodular., de ahí que algunos hablen de glomerulonefritis
lobulillar . En la expansión referida el mesangio se extiende hacia
el asa capilar libre a través de la lámina rara interna interponiéndose
entre la lámina densa de la membrana basal y la célula endotelial
o su lámina fenestrada. Este proceso se conoce como interposición
mesangial circunferencial. Por este mecanismo se llega al cierre del lumen
capilar y con ello, a la destrucción glomerular completa (Fig.
5-19 B). En impregnaciones argénticas las asas capilares con interposición
mesangial aparecen engrosadas, delaminadas, irregulares, con imágenes
de doble contorno debido a la tinción con plata de la membrana basal
y de la matriz mesangial. Cuando tienen abundantes depósitos inmunes,
en la hematoxilina-eosina toman el aspecto de asas de alambre (haciendo referencia
a asas brillantes de alambre de cobre). Puede asociarse a proliferación
celular glomérulo-capsular (formas crecénticas), lo que también
termina en un glomérulo obsoleto.
El examen con inmunofluorescencia demuestra complejos inmunes positivos para factores del complemento e inmunoglobulinas, en forma de gruesos grumos o nódulos mesangiales, que comprometen también asas capilares. A veces éstas dan la típica imagen de asas de alambre .
El cuadro morfológico no es exclusivo de esta glomerulopatía. Uno similar puede encontrarse en diversas enfermedades generales con compromiso renal secundario, como: lupus eritematoso generalizado, cirrosis hepática, endocarditis bacteriana, nefropatía del shunt , variantes evolutivas de la glomerulonefrtis aguda difusa y otras.
Según algunos autores en la patogenia de la glomerulonefritis mesangiocapilar tipo I intervendrían deficiencias congénitas de algunos factores del complemento (C2, C3, C4, C6, C7, C8).(arriba)
GLOMERULONEFRITIS
MESANGIOCAPILAR TIPO II
Sinonimia: enfermedad por depósito denso
Presentación
y evolución
Su frecuencia en nuestra casuística es muy baja, predomina en niños
y adultos jóvenes. Se asocia frecuentemente a lipodistrofia parcial
(pérdida del panículo adiposo de cara, brazos y parte superior
del tórax). Se reproduce en cerca del 90% de los trasplantes renales,
pero es raro que conduzca a la pérdida del riñón trasplantado.
Morfología
Se caracteriza por depósitos densos en la lámina densa de la
membrana basal que se extienden ampliamente comprometiendo prácticamente
toda la membrana basal (Fig. 5-19 C y
5-24). Se encuentran también en
la membrana basal de la cápsula parietal de Bowman y de los túbulos
renales y se los ha descrito además en el bazo. El aspecto al microscopio
de luz es similar al de la glomerulonefritis mesangiocapilar tipo I. Los depósitos
aparecen como líneas refringentes eosinófilas en las preparaciones
con hematoxilina-eosina. Con inmunofluorescencia no se ven los depósitos
densos intramembranosos, pero hay positividad en la zona mesangial especialmente
para C3.
Etiología
y patogenia
La causa es completamente desconocida. Se ha planteado la posibilidad de que
se trate de un defecto no inmune de la membrana basal, por lo que acumularía
el material denso.
Otras
glomerulonefritis mesangiocapilares
Se han descrito otras formas de glomerulonefritis mesangiocapilar con caracteres
morfológicos en parte diferentes de los del tipo I y II. Todas estas
formas tienen una evolución similar a la de estos dos tipos, así,
también llevan a la insuficiencia renal terminal.(arriba)
ENFERMEDAD
DE BERGER
Sinonimia: nefropatía por depósitos de IgA, nefropatía
IgA, glomerulonefritis por depósitos de IgA-IgG, glomerulonefritis
mesangial idiopática.
Presentación
Es la más frecuente de todas las glomerulopatías primarias en
nuestro material histológico de adultos, en que representa el 25% de
los casos. Se ha demostrado que es la glomerulopatía más frecuente
en gran parte del mundo: Europa, Asia, Australia, Centroamérica y Sudamérica,
es excepcionalmente poco frecuente en los Estados Unidos, Canadá y
en la población negra.
Clínicamente se caracteriza por hematuria, la mayoría de las veces, aislada. Ocasionalmente se presenta como hipertensión arterial, síndrome nefrótico, insuficiencia renal aguda o crónica; raras veces, como un síndrome nefrítico o como una glomérulonefritis rápidamente progresiva. Ocurre a cualquier edad, pero es más frecuente en jóvenes de 15 a 30 años.
Morfología
Tiene como característica fundamental la presencia de depósitos
de IgA exclusiva o predominantemente mesangiales (Fig.
5-25) y de depósitos densos mesangiales en la microscopía
electrónica (Fig. 5-19 D y 5-26).
En un comienzo, la lesión está circunscrita al mesangio, pero
al aumentar la celularidad mesangial y hacerse posisitivos los depósitos
también para C3 y otras inmunoglobulinas, la lesión se extiende
a las asas capilares en forma de interposición mesangial. Frecuentemente
se asocia entonces a proliferación celular glomérulo-capsular,
lo que lleva a la destruccción del glomérulo comenzando por
lesiones segmentarias que paulatinamente se hacen globales. Hay, además,
irregularidades segmentarias de la membrana basal glomerular y, ocasionalmente,
rupturas de la pared capilar. Estas últimas alteraciones pueden estar
relacionadas con la hematuria tan característica de esta enfermedad.
Los glóbulos rojos pasarían al espacio urinario por zonas muy
estrechas de interrupción de la membrana basal, lo que se ha dado como
explicación de eritrocitos dismórficos observados en el sedimento
urinario.
Según el grado de extensión de la destrucción glomerular y el del compromiso mesangial, las lesiones glomerulares se han ordenado, de menor a mayor, en cinco formas o grupos: 1) con muy escasos y pequeños depósitos mesangiales de IgA; 2) con lesiones mínimas y depósitos importantes de IgA circunscritos al mesangio; 3) con lesiones destructivas glomerulares de menos del 50% del área glomerular total; 4) con 50 a 80% de destrucción glomerular y 5) con destrucción glomerular completa.
Pueden existir formas crecénticas, formas con nefropatía extramembranosa y otras con nefritis intersticial importante.
Morfológicamente esta enfermedad es similar a la glomerulopatía observada en la enfermedad de Schönlein-Henoch, pero en ésta la lesión, en la mayoría de los casos, sana, con o sin cicatrices, lo que no ocurre en la enrfermedad de Berger. Una glomerulopatía similar a la de esta última enfermedad, se ha observado en numerosas enfermedades, especialmente en aquellas de naturaleza infecciosa en que se comprometen mucosas secretoras de IgA. Estas enfermedades se indican la tabla siguiente.
ENFERMEDADES
CON EVENTUAL GLOMERULOPATIA SIMILAR A LA NEFROPATIA POR DEPOSITOS DE
IgA |
|
| ENFERMEDADES HEPATICAS CRONICAS | Cirrosis, esteatosis, fibrosis, daño hepático por alcohol (entre las más frecuentes) |
| ENFERMEDADES DEL MESENQUIMA | Lupus eritematoso generalizado, enfermedad mixta del tejido conectivo, granulomatosis de Wegener,panarteritis nodosa, polimiositis, espondilitis anquilosante |
| ENFERMEDADES CUTANEAS | Psoriasis, dermatitis herpetiforme |
| ENFERMEDADES INTESTINALES | Enfermedad celíaca, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn |
| ENFERMEDADES INFECCIOSAS | Focos inflamatorios crónicos en amígdalas, pulmones, piel, huesos, abdomen; endocarditis bacteriana |
| ENFERMEDADES HEMATOPOYETICAS | Policitemia, crioglobulinemia mixta, linfoma no Hodgkin |
| NEOPLASIAS | Adenocarcinomas mucosecretores, carcinoma de células pequeñas del pulmón, carcinomas nasofaríngeos |
| OTRAS (con menor frecuencia) | Alteraciones endocrinas, diabetes mellitus, amiloidosis, sarcoidosis |
Evolución
Todas las biopsias renales seriadas en estos pacientes, han demostrado progresión
de las lesiones, en algunos casos, muy lenta y poco destructiva.
Los tres primeros grupos son, en general, de buen pronóstico. Los niños presentan habitualmente alguna de estas tres primeras formas. Los casos del cuarto grupo llegan en corto tiempo a la insuficiencia renal terminal.
La enfermedad de Berger se reproduce en el 50% de los trasplantes renales dentro de los primeros 4 años, pero en la mayoría de los casos no ocasiona deterioro de la función del riñón trasplantado.
Patogenia
La enfermedad de Berger se la ha relacionado patogenéticamente con
niveles elevados de IgA en la sangre, lo que favorecería el depósito
de esta substancia en la matriz mesangial. Sin embargo, sólo en la
mitad de los casos el nivel de IgA en la sangre está elevado, de ahí
que se investiguen otras hipótesis (disrregulación inmunológica
de linfocitos T y factores genéticos, entre otras).(arriba)
GLOMERULOPATIAS
NO CLASIFICABLES
Se agrupan aquí los casos que no tienen características morfológicas
suficientemente típicas para ser consideradas como una entidad patológica.
Entre ellas están: 1) proteinurias aisladas con alteraciones glomerulares
mínimas, 2) hematurias aisladas con: a) alteraciones glomerulares mínimas,
b) escasos depósitos densos mesangiales sin positividad para IgA, c)
lesiones glomerulares focales y segmentarias sin depósito de complejos
inmunes ni depósitos densos; 3) lesiones glomerulares focales y segmentarias
de tipo cicatrizal con síndrome nefrótico.(arriba)
PRONOSTICO
DE LAS GLOMERULOPATIAS PRIMARIAS
Algunas de estas glomerulopatías tienen buen pronóstico, como
la nefrosis lipoidea, la glomerulonefritis aguda difusa en niños y
las hematurias aisladas con lesiones mínimas. La curación es
menos frecuente en la nefropatía extramembranosa.
Por otra parte, hay glomerulopatías que conducen a la insuficiencia renal terminal, como las glomerulonefritis mesangiocapilares, la glomeruloesclerosis focal y segmentaria, la gran mayoría de las glomerulonefritis crecénticas, aproximadamente un quinto de los casos de enfermedad de Berger y algunos de glomerulonefritis aguda difusa (Fig. 5-27).
Al llegar a la insuficiencia renal terminal estos enfermos pueden recibir un trasplante renal. En algunos de estos pacientes se reproduce la enfermedad original en el trasplante. Se acepta que esto ocurre en casi todos los casos de enfermedad por depósito denso, muy frecuentemente en la glomeruloesclerosis focal y segmentaria y, con menor frecuencia, en la enfermedad de Berger, en la glomerulonefritis mesangiocapilar tipo I y la glomerulonefritis crecéntica.
Los pacientes con las restantes glomerulopatías pueden permanecer largos períodos relativamente estables, sin sanar, pero sin empeorar ni llegar a la insuficiencia renal terminal.(arriba)