
Derechos Reservados 2009: Hospital General de Culiacán 2009

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PATOLOGIA DEL EMBARAZO
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NOTAS
SOBRE EL DESARROLLO DE LA PLACENTA
En el desarrollo de la placenta se distinguen los siguientes períodos:
1) prelacunar, hasta el 8º día: capa sólida de trofoblasto, con diferenciación en citotrofoblasto y sinciciotrofoblasto desde el 6º día;
2) lacunar, del 8º al 13º día: capa trofoblástica en espacios llenos de sangre proveniente de vasos maternos erosionados por el trofoblasto;
3) estadio vellositario, en que según la estructura de las vellosidades, se distinguen:
a) vellosidades primarias, constituidas sólo por trofoblasto (13º-15º día formadas sólo por sinciciotrofoblasto; 15º-18º día, además, por un eje de citotrofoblasto);
b) vellosidades secundarias, con eje mesenquimático (18º-21º día); c) vellosidades terciarias, con eje de mesénquima vascularizado (día 21º en adelante) (Fig. 6-21).
Desde el 2º al 4º mes las vellosidades se arborizan rodeando primero todo el huevo. Las ubicadas en el polo embrionario, hacia la profundidad de la pared uterina, se siguen desarrollando y constituyen el corion frondoso (la futura placenta); las que se ubican en el resto de la superficie involucionan y forman el corion leve . La decidua bajo el corion frondoso es la decidua vera ; aquélla situada entre el huevo y la cavidad uterina es la decidua capsular , y la que se encuentra en el endometrio que recubre el resto de la cavidad uterina, donde no se implantó el huevo, es la decidua parietal .
A fines del tercer mes están fusionadas la decidua capsular (y corion leve) y la decidua parietal, con obliteración de la cavidad endometrial. Ya se reconoce la placenta (etimológicamente, torta) macroscópicamente constituida.
La placenta es un órgano principalmente de origen fetal, con escasos componentes celulares de origen materno (decidua), que cumple las funciones de oxigenación y nutricia, con intercambio de sangre entre el feto y la madre y síntesis de numerosos productos necesarios para el desarrollo fetal (Fig. 6-22).
DATOS
HISTOLOGICOS DE LA PLACENTA
El citotrofoblasto está constituido por células de núcleos
relativamente grandes, vesiculosos, y citoplasma claro, de límites
netos; presenta actividad mitótica. El sinciciotrofoblasto es la capa
periférica que recubre las vellosidades; está formado por células
multinucleadas, de núcleos pequeños, densos, citoplasma granular,
denso y anfófilo, con algunas vacuolas lipídicas. No presenta
mitosis. Al ir avanzando el embarazo disminuye el citotrofoblasto, aunque
persiste hasta el final de la gestación. El estroma de las vellosidades
maduras contiene abundantes vasos, vecinos al trofoblasto, donde forma la
barrera de intercambio con la sangre materna, y, además, contiene histiocitos
(células de Hofbauer).
Se ha reconocido una variedad de trofoblasto con características intermedias entre el citotrofoblasto y el sinciciotrofoblasto: el trofoblasto intermedio. Se ubica tanto en las vellosidades, en forma de una transición entre los otros dos tipos, como fuera de ellas (trofoblasto intermedio extravellositario). Este último cumple funciones muy importantes en el desarrollo de la placenta, se desprende de las vellosidades y reemplaza las células endoteliales de las arterias maternas que irrigan la placenta (trofoblasto endovascular); produce una necrosis fibrinoide de la capa muscular de las arterias y las transforma en vasos de gran capacidad de flujo, pero de baja resistencia, a diferencia de las arterias musculares. Este fenómeno se ha calificado de cambios fisiológicos de las arterias espirales en el embarazo. Al parecer el retardo de crecimiento intrauterino del feto se debe a un desarollo deficiente del trofoblasto intermedio.
EMBARAZO
ECTOPICO
Ocurre en 1/100 de las gestaciones, en 1/400 es bilateral y en 1/30.000 se
trata de un embarazo combinado: uno en el útero y otro ectópico.
En el 95% de los casos el embarazo ectópico se ubica en una trompa.
Hay también en el ovario, abdomen, porción intramural de la
trompa (o cuerno uterino), cuello uterino, retroperitoneo. En el 50% de los
embarazos tubarios las trompas son aparentemente normales. El 60% de los embarazos
ectópicos presentan en el endometrio fenómeno de Arias-Stella,
además, decidua de tipo gravídico.
Embarazo
tubario
Patogenia. Los factores patogenéticos principales
son: 1) condiciones ovulares que determinan que el trofoblasto alcance ya
en la trompa la capacidad de invasión antes de llegar a la cavidad
uterina. El huevo puede migrar hacia la trompa opuesta, con lo que alcanza
a haber maduración del trofoblasto. De hecho, en el 20 a 30% de los
casos el cuerpo lúteo está en el ovario contralateral; 2) condiciones
locales que facilitan la implantación (por ejemplo, focos endometrióticos);
3) condiciones que dificultan la migración del huevo. Así, en
el 35 a 45% de los casos se encuentra una enfermedad inflamatoria pelviana
con salpingitis crónica. A este último grupo de condiciones
pertenecen también: operaciones pelvianas previas, procedimientos diagnósticos
anteriores, como histerosalpingografía; tuberculosis genital, dispositivo
intrauterino (6 a 20% de los embarazos con dispositivo intrauterino son ectópicos);
anticonceptivos orales, que alteran la motilidad ciliar de las trompas y harían
más probable un embarazo ectópico.
Morfología. La trompa comprometida se ve abombada, rojiza, con hemorragia y vellosidades coriales en su interior; en 2/3 de los casos se reconoce el embrión. Las células de la lámina propia tubaria tienen escasa capacidad de transformación decidual, por eso la decidua que se forma es delgada y no impide la penetración de las vellosidades a la capa muscular.
Evolución. Cursa generalmente con hematosálpinx y rotura, en el 75% de los casos la trompa se rompe a las 2 a 6 semanas. A veces hay regresión o aborto tubario a la cavidad abdominal. Excepcional es que el embarazo llegue a término.
Embarazo
ectópico ovárico
El 50% de estos casos tienen antecedentes de infertilidad y cerca del 20%,
uso de dispositivo intrauterino. Se produciría por fertilización
del óvulo al salir del folículo o por un óvulo fertilizado
que se cae de la fimbria. El ovario aparece ocupado por una masa hemorrágica,
con vellosidades coriales y con la trompa intacta. Histológicamente
se reconoce tejido ovárico en continuidad con la masa hemorrágica.
Embarazo
ectópico intrauterino
Puede ocurrir en el cuerno uterino o en el cuello del útero. En el
cuerno puede evolucionar hasta completar 12 semanas. Al romperse se puede
lesionar la arteria uterina. En el cuello uterino se manifiesta como un aborto
incompleto.
ENFERMEDAD
TROFOBLASTICA GESTACIONAL
Se entiende por tal el conjunto de alteraciones caracterizadas por proliferación
anormal de tejido trofoblástico de la gestación, con potencial
maligno progresivo. Incluye la mola no invasora (parcial o completa), la mola
invasora y el coriocarcinoma gestacional.
Mola
hidatidiforme completa (o clásica)
Es la enfermedad trofoblástica más frecuente. Aparece entre
11 y 25 semanas de embarazo, en promedio, a las 18 semenas. Ocurre en 1/2.000
embarazos. Es más frecuente en el Oriente. El riesgo de que ocurra
esta enfermerdad es mayor en embarazadas menores de 15 años y mayores
de 40.
El útero se encuentra aumentado de tamaño difusamente, la mayoría de las veces, el aumento de tamaño es de mayor grado que el que corresponde a la edad gestacional, pero en 1/3 de los casos el útero es pequeño. Macroscópicamente se aprecia tumefacción quística de las vellosidades, agrupadas en masas como racimo de uvas.
Histológicamente los elementos diagnósticos principales son: edema de las vellosidades y proliferación del trofoblasto, éste con diversos grados de atipias nucleares (Fig. 6-23). Se reconocen los tres tipos de trofoblasto. Las vellosidades tienen un estroma con canales dilatados (cisternas ), en el 90% de los casos ellas son avasculares y son de contornos irregulares. Así, todas o la mayoría de las vellosidades están edematosas. La proliferación del trofoblasto es difusa (hay elevada concentración de gonadotrofina coriónica en la sangre). Existe el riesgo de hipertensión arterial precoz del embarazo (preeclampsia).
El cariotipo en la mola es diploide, 44XX, con todo el material cromosómico derivado de espermatozoides (androgénesis): fertilización por un espermio 22X de un óvulo con cromosomas ausentes o inactivados. Rara vez hay fertilización por dos espermios, cada uno 22X. El embrión muere precozmente y generalmente no se reconoce embrión.
Mola
parcial o incompleta
Constituye alrededor del 30% de los embarazos molares. El útero rara
vez está aumentado de tamaño, la preeclampsia es menos frecuente
y más tardía, el alza de las gonadotrofinas es menor. Entre
las vellosidades alteradas hay vellosidades normales. Las alteraciones son
edema de las vellosidades y proliferación focal del trofoblasto. Las
vellosidades tienen contornos muy irregulares, con hendiduras, y frecuentemente
hay brotes de trofoblasto inmersos en el estroma y sin conexión con
el de la superficie. Estas alteraciones también se encuentran en abortos
con cariotipo triploide. El trofoblasto presenta escasas atipias. El cariotipo
de esta mola es triploide: 66XXY, resultante de la fertilización de
un óvulo 22X (con el material cromosómico completo) por dos
espermios (22X y 22Y). El embrión es viable algunas semanas. Histológicamente
pueden encontrarse partes del embrión y eritroblastos en las vellosidades.
El 8 a 40% de las molas en general pueden progresar a molas invasoras y el 2,5%, a coriocarcinomas. No hay correlación entre el grado de atipia nuclear y el riesgo de progresión de la enfermedad. Se acepta que este riesgo es mayor en las molas completas que en las parciales, en esta última el riesgo alcanzaría a sólo 4%.
Mola
invasora
Se manifiesta principalmente en la invasión del miometrio por vellosidades
completas, también pueden estar comprometidos los parametrios. Hay
proliferación del citotrofoblasto y del sinciciotrofoblasto y concentración
elevada de gonadotrofina coriónica en la sangre. También se
reconoce trofoblasto intermedio. En alrededor de un 30% de los casos se producen
embolias de vellosidades al pulmón o cerebro, pero no se desarrollan
como metástasis tumorales. La mortalidad se debe fundamentalmente a
complicaciones locales, como ruptura uterina. En la mola invasora existe mayor
riesgo de que se desarrolle un coriocarcinoma que en las molas no invasoras.
Coriocarcinoma
Ocurre en 1/20.000 embarazos. Corresponde al tumor maligno derivado del trofoblasto
gestacional. Se origina en un embarazo que puede ser molar un embarazo anterior
ectópico o normal y también puede originarse de un aborto previo.
El 50% de los casos se originan en molas; el 25%, en abortos espontáneos
previos y el 22%, en embarazos anteriores ectópicos o normales.
El tumor primario suele ser pequeño o inaparente. El tejido tumoral tiene tendencia a la hemorragia y necrosis. Histológicamente se reconocen citotrofoblasto y sinciciotrofoblasto atípicos con estroma ricamente vascularizado (Fig. 6-24). No se encuentran vellosidades. Hay muy elevadas concentraciones de gonadotrofina coriónica en la sangre.
Las metástasis son linfógenas y especialmente, hematógenas, estas últimas ampliamente distribuidas. El 90% de ellas ocurre en el pulmón y el 20-60% en vagina, cerebro e hígado, menos frecuentemente en riñones y otros órganos. El tumor es muy sensible a la quimioterapia, a diferencia de los coriocarcinomas no gestacionales.
Tumor
del sitio trofoblástico
Es poco frecuente, puede ser nodular o difuso y está formado casi exclusivamente
por células del trofoblasto intermedio. Las células son mononucleares
y multinucleadas, no se forman vellosidades, el tejido tumoral tiene tendencia
a la invasión vascular. A pesar de esto, la mayoría es de comportamiento
benigno. La mortalidad alcanza al 10%.
ACRETISMO
PLACENTARIO
Es la adherencia anormalmente firme de la placenta a la pared uterina. Se
debe a un insuficiente desarrollo de la decidua vera , que normalmente sirve
de barrera a una penetración mayor del trofoblasto en la pared uterina.
Se reconocen diferentes grados: 1) placenta acreta , en la que hay ausencia o acentuado adelgazamiento de la decidua basal, lo que determina una aposición de vellosidades al miometrio; 2) placenta increta , en la que las vellosidades penetran en el espesor del miometrio, y 3) placenta percreta , en la que las vellosidades atraviesan todo el espesor miometrial.
Histológicamente no se reconoce decidua, que está reemplazada por tejido conectivo laxo, en el que pueden estar incluidos pequeños grupos de células deciduales. Las vellosidades están separadas del miometrio exclusivamente por un material de aspecto fibrinoide.
La frecuencia varía en diferentes países, desde 1/1.600 a 1/70.000 embarazos. Las condiciones encontradas en el acretismo placentario y que aumentan el riesgo de acretismo son: 1) placenta previa, en 1/3 de los casos (placenta implantada en la parte baja del cuerpo uterino, en el segmento correspondiente al istmo en el útero no gestante); 2) raspados uterinos anteriores, en el 30% de los casos; 3) cesáreas previas, en el 25% de los casos; 4) otras, como leiomiomas y malformaciones uterinas. El acretismo es más frecuente en multíparas y embarazadas de edad mayor. Las complicaciones son: hemorragia, dificultad en el alumbramiento y en el 14% de los casos, perforación uterina.
INFECCION
OVULAR
Se reconocen dos vías principales de infección ovular: la ascendente
o transcervical y la hematógena o transplacentaria. Menos frecuentemente
se produce por vía transtubaria o por procedimientos de amniocentesis.
Las dos vías principales tienen cada una un patrón de inflamación
característico.
Las consecuencias de la infección ovular son el aborto (embrión o feto de menos de 500 g), mortinatos (fetos de 500 g o más), prematuros y recién nacidos con lesiones y secuelas diversas (sordera, ceguera, malformaciones y otras).
Vía
ascendente
Generalmente se trata de microorganismos del canal cervical que ascienden
y comprometen primero el polo inferior del huevo. El infiltrado inflamatorio
se produce primero en las membranas ovulares (amnios y corion, corioamnionitis),
después aparece exudado bajo la placa coriónica (inflamación
subcoriónica intervellositaria ) y en la placa coriónica misma,
por último, en el cordón umbilical (onfalitis). El líquido
amniótico se contamina y es aspirado por el feto, que sufre infección
pulmonar y sepsis. El infiltrado en el espesor del tejido placentario y placa
basal es escaso. Hasta las 20 semanas las células polinucleares provienen
exclusivamente de la respuesta materna a la quimiotaxis. La corioamnionitis
es la forma más frecuente de infección ovular, generalmente
es exudativa leucocitaria. las membranas ovulares aparecen opacas, amarillentas
o verdosas (por impregnación con meconio) y de mal olor. El factor
predisponente más importante es la ruptura prematura de membranas ovulares,
en estratos socioeconómicos bajos el coito parece jugar también
un papel favorecedor de la infección. Los microorganismos más
frecuentes son: Escherichia coli , estreptococos, gérmenes anaerobios,
Mycoplasma y hongos del género Candida.
Vía
hematógena
Ocurre en una septicemia materna, los agentes alcanzan la placenta y producen
inflamación en el espesor del tejido placentario (inflamación
vellositaria). Esta puede ser exudativa, supurada, necrotizante, granulomatosa
o proliferativa linfoplasmocitaria. Por lo común, la placenta no muestra
alteraciones macroscópicas, a veces está tumefacta, hiperémica
y edematosa. Las membranas ovulares no están comprometidas. puede contaminarse
la sangre fetal y producirse una sepsis en el feto. Los agentes pueden ser
bacterianos, como Listeria monocytogens (inflamación supurada y granulomatosa),
espiroquetas, parásitos, como el Toxoplasma y virales, como el Citomegalovirus.